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martes, 20 de diciembre de 2016

Despedida postguardia

Algún postguardia
Es la cuarta vez que empiezo a escribir esto. No se si es el cansancio o no, pero me cuesta.
Ni siquiera estoy muy segura de que es lo que quiero decir.

Ayer te fuiste. Otra vez. Por vez número mil. Te fuiste con otro nombre. Otra carita y por lo mismo, o no.
Me anoticiaste bruscamente de lo cambiante que es el mundo todos los días.
La eterna demostración de que nada es seguro. Y de que la vida se reconfigura a cada momento.
Y no me refiero a decir, livianamente, "hoy estamos, mañana no" para entrar en un torbellino de acciones impulsivas de origen meramente frontal.
Me refiero a la necesidad de reformular ciertas conductas, arrinconar ciertos monstruos y cruzar determinados límites autoimpuestos para ser, al menos, un poquitos mas libres. Y dejar de cometer- o reducir al mínimo la prevalencia de- nuevas metidas de pata producto de las mismas fabulaciones psíquicas de siempre, que nos devuelven a nosotros mismos más parecidos a monstruos de 5 cabezas que no merecen ser felices que, a seres humanos con capacidad de goce y disfrute.

No creo poder acostumbrarme al eco del los llantos desconsolados del pasillo. Siempre me va a doler esa acústica peculiar que te taladra el pecho. No se si alguna vez voy a aprender que decir o cuanto silencio guardar.
Es probable que no me acostumbre nunca a las despedidas en las que se va uno solo y el otro se queda ahí. Mirando. Pensando en que mas se podría haber hecho, que se podría haber cambiado.

Es también probable que de acá en adelante, como pasó con Rulitos, el mundo sea un lugar un poco mas hostil. Un escenario al cual mirar con recelo mientras deambulamos con un destino ficticiamente claro hacia algo que creemos que es el objetivo final. Cuando en realidad lo único que vale. Lo único que va a terminar contando va a ser lo que aprendamos en el camino.

Desconozco donde estás ahora. Quizás estás con Rulitos jugando en algún otro lado. O quizás sos, ahora, parte de una metáfora spinetteana sobre polvo de estrellas.

Se, casi con una desesperada certeza, que una parte de vos se quedó impregnada en esas paredes y en el pecho de los que te querían. Y si esas paredes hablaran se que contarían tristes el llanto de tus papás cuando te fuiste, igual que otros. Pero se también, que algunos ladrillos mas optimistas que yo, también contarían


la alegría de otros que se fueron a casa.

Me hubiera gustado que vos te fueras a casa las dos veces que te fuiste ayer con distinta carita pero con las mismas ganas de seguir jugando.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Saber.



Quizás el error estuvo en el blanqueamiento o en lo precoz. Tal vez te ahogaste en el extraño entusiasmo que no te brotaba por los poros sino que era una sensación de introspección placentera.
Supongamos. Hagámonos dueños de la libertad de crear.
Llenemos los vacíos con supuestos, carezcamos absolutamente de objetividad.
Los suspiros, la ansiedad, el ir y venir nervioso. Busquémosle explicación.
Una explicación que guste, que quede a medida.

martes, 21 de agosto de 2012

Sin palabras

"...señorita informal, desbolada y despreocupada!"

No tengo nada que decir al respecto.

jueves, 15 de marzo de 2012

Chau número tres


Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres.


Sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

segura sin seguro.


Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.


Te dejo sin mis dudas

pobres y malheridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía.


Pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono.


Estaré donde menos

lo esperes

por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos.


Estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra.


Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen.


Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirandoté.


[Mario Benedetti]

domingo, 16 de enero de 2011

Me estás atrapando.

No puedo creer que me haya pasado esto. No tendría que estar sucediendo, es una estupidez. Un callejón sin salida. Una calle mil veces recorrida, las mismas fachadas, el mismo asfalto.

Debería dejarte, irme lejos no volver pero es inútil negarlo tu me estás atrapando otra vez.

Deberíamos ser amigos, no tendría que haberme confundido. No hay manera de que me mires de otra manera. Por como sos, por como soy, por como se cruzan accidentalmente nuestros caminos. Demasiado accidental, demasiado azaroso es todo como para creer que hay algo premeditado.

Me extraño en la tranquilidad pasada. En la sensación de placer del camino desconocido pero esperado. La magía se acabó, las cosas pasaron, los tiempos nos separaron y ahora vuelvo al pasadizo de siempre en busca de una luz que no existe.

No hay luz al fondo pero la sigo, no hay valla que me impida salir pero no salgo.

Cambian los nombres, las caras, las sensaciones, los lugares, pero créeme que sigue siendo el mismo guíón, el mismo amor y la misma lluvia.

viernes, 8 de octubre de 2010

!

Me termina resultado mejor ser ingenua y desilusionarme de gente y de gobiernos,que ser descreída de todo y vivir resentida sin capacidad de pensar en un algo mejor.
Entre tanta desilusión uno termina por forjar el espíritu crítico.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Tu blog y yo.

Srta.ligustrina dijo...

Será que a pesar de todo, de lo que me paso, de lo que sentí o deje de sentir y diversas cosas que solo yo se (y otras tantas que no) en el fondo te quiero.

Y digo en el fondo porque es ahí donde termina importando, en la raíz, en ese lugar donde por más que no queramos esta dicho lo que de verdad sentimos.

Será magnetismo o gravedad, será que se de raíz lo maravilloso pedazo de ser que sos.

Será que mi cariño por vos es la mejor explicación de "polos opuestos se atraen" y a lo que deberíamos o mejor dicho podríamos, agregar (para no darle connotación de autoridad y dejarlo libre a ser lo que quiera ser) "pero en algún momento se terminan encontrando" porque terminamos encontrándonos en algún lado (si, un lado raro, con forma de ventanita de MSN pero lado al fin) diferentes y todo.

Será algo de todo eso verdad. Espero.

Y sino será que simplemente esto es un fragmento de texto que va a quedar acá escondido entre etiquetas y canciones. Comentarios de amigos. Otros encuentros y otros
magnetismos.

5 de julio de 2010 22:23




Hacía mucho que quería poner esto acá.
Proobablemente hoy sea el día indicado.

martes, 15 de junio de 2010

No, no me morí.

No, no me robaron los ovnis

No, no me fui al mundial.

No, no tengo excusas.




Solamente estaba viviendo un poco por ahí a ver si se me ocurria como resumir todo lo que necesito contarles y hacerlo con la poesía q me caracteriza.

GRACIAS a todos por estar ahí.

domingo, 7 de marzo de 2010

magico!

Yo creo que claramente hay algo de mágico en ese menú que se te despliega y me dice, casi susurrado al oído: "Eliminar contacto"

Y que encima me digas, mejor dicho me hagas elegir entre "Bloquear a este contacto" y "Quitar también de tus contactos de Hotmail".

Y ADEMAS me dejas elegir ambas.

AYYY no puedo evitar sentir mariposas en la panza cuando cliqueo en "Sacarlo de mis contactos".


Y me río en voz baja porque no te bloqueo. ¿Por que? No sé, será la diversión que me provoca saber que estas ahí y me ves ahí, en tu lista.



Cuando esto empezo me jure que mi blog no iba a ser un diario intimo.


LA PUCHA!!






sábado, 6 de febrero de 2010

Crecer.



No quiero quedarme sentado,
No quiero volver a tu lado
Creo me gusta así.
Ya paso el tiempo y espero saber por que
Estando tan lejos no te quiero ver.

Cantando a pesar de las llamas.
Gritando con todas las ganas.

No llores más, que la noche es larga
Ya no duele el frío que te trajo hasta acá
Ya no existe acá
No existe el frío que te trajo.

No Te Va Gustar- Tan Lejos


Si me pusiera a enumerar las razones por las cuales estoy alejada del blog o bien:

-No terminaría nunca.
-Se aburrirían y me bombardearían la casa.
-No lo leerían ni ustedes ni mis otras múltiples personalidades.

No es “extrañar” la única actividad veraniega, además del estudiar, que descubrí este verano.

No basta ya con extrañar tu palabrerío dulce como la fruta madura, o la alegría simple e ingenua de imaginarme como seria tu mirada cuando te volvieras o volvieses real.
La ilusión de que eras perfecto, ilusión que se evaporo como se evapora en Capital el agua del piso en un patio recién baldeado, quedo trunca.
No reniego de mis palabras, ni de las de ayer ni de las de hoy.
No reniego del tiempo pasado.
No reniego de que me paso a mí con vos.

No reniego de mi deseo de que leas esto y que me digas que querés volver el tiempo atrás.

Te vomite, te vomite la verdad en la cara.
Seguramente no te gusto.
A mi no me gusto guardármelo.


No se de que irán nuestras vidas de ahora en más. No se si volverás a cruzarte en mi camino. No se si querrás que pase.
No se si quiero que pase.

Podría decirte que es lo que no se.

Pero prefiero decirte o más bien gritarle al viento, sin importarme que estés en el lugar adecuado para que las ráfagas te acerquen mis palabras:

Crecí, mi vomito fue crecer.



Sin agradecimiento alguno hacia nadie más que a mi misma por dejarme llevar por la voz guerrillera que tengo en la nuca.





domingo, 27 de diciembre de 2009

Gracias

La mejor parte del amor
Por Sandra Russo

Seguramente los apropiadores de niños sienten amor por ellos, o al menos eso deben creer. Quién sabe qué siente alguien que oculta una verdad atroz; que obliga al ser presuntamente amado a una reciprocidad que él mismo viola. Nadie está, sin embargo, preparado para fingir toda su vida. Ese amor que los apropiadores sienten por esos bebés que hoy son hombres y mujeres de treinta y pico debe haber tenido fallas, grietas, lapsus, desbordes inevitables de la verdad. Un hijo apropiado debe saber, en alguna parte sí, alguna forma de la verdad. Seguramente huele el tufo de ese amor, su hedor, el rastro de un crimen. Hay cuatrocientas personas todavía viviendo esas tensiones soterradas.

Hay mecanismos psíquicos y sociales que permanentemente bloquean el amor y lo reemplazan por sus simulacros. Estamos todos tan confundidos con el amor, que aceptamos sus sustitutos, sus malas copias. Los apropiadores de niños les han dicho a lo sumo a esas personas que son hijos adoptivos, bebés que ellos sí aman, en reemplazo de madres que los abandonaron. Desde el punto de vista de ese tipo de víctima, el hijo abandonado, ser hijo de un desaparecido es una enorme descarga de angustia. Es constatar que no hubo abandono. No son hijos biológicos de una madre que eligió seguir su vida sin ellos, sino que fueron bebés arrebatados de las manos de sus madres. Sus madres no siguieron sus vidas, no formaron otras familias, no tuvieron otros hijos. Fueron asesinadas.

Lo innombrable del abandono es el desamor. Cualquiera que haya sido abandonado en una circunstancia amorosa sabe que lo anímicamente intragable del abandono es el desamor. Una de las razones que siempre esgrimieron las Abuelas como motores de su búsqueda es hacerles saber a sus nietos que fueron bebés muy deseados y amados por sus padres y sus familias. Quieren hacerles saber algo que puede curarles un trauma y sanarles la vida.

Cuando esos bebés llegaron a la adolescencia, cuando pudieron hacer lo que un niño pequeño no puede, muchos hijos adoptivos fueron por sí mismos a la sede de Abuelas. Querían saber si eran hijos de desaparecidos. Buscaban su identidad, pero también buscaban, probablemente, ese consuelo terrible: no haber sido bebés abandonados, sino víctimas de crímenes políticos. Esto no tiene nada de ideológico, en principio. Se trata más bien de distintas dimensiones del amor y el desamor. Nuestras vidas penden de esas nociones. Nuestros dolores y pasiones nacen allí, a la sombra de cómo fuimos o no fuimos amados.

La idea que tenemos del amor, eso que reconocemos en los otros y en nosotros mismos como amor, no puede germinar en la mentira, sólo en la libertad. Nadie puede obligarnos a amar. No podemos tampoco obligarnos a nosotros mismos a hacerlo. Es un sentimiento que está fuera de nuestro control, que aparece y también desaparece, pero que suponemos sólo posible entre criaturas libres. Cuando la mentira atraviesa la circunstancia amorosa, no hay amor. Hay manipulación.

La manipulación en el amor, sin embargo, no es cosa extraña. El mercado Vero Peso, en la desembocadura del Amazonas, es enorme y extraordinario. Hay interminables filas de puestos que venden los mangos más grandes del mundo, pescados de diseños exóticos, instrumentos musicales de madera maciza. Allí hay un sector de hechiceras que vende frasquitos de esencias y aceites para curar la salud y para recuperar o afirmar el amor. Esas mujeres de etnias amazónicas la agarran a una de la pollera cuando pasa, le ofrecen felicidad. Un embrujo no es otra cosa que manipulación. O simulación.

Traje de allí un pequeño volante que no es indígena, es afro. “Mae Triana Cartomante Exotérica” se llama la mujer vidente. Promete traer a la persona amada rápido, “amarrada a tus pies”. El amarre es un tópico de la hechicería. Hay brujas urbanas en todo el mundo especializadas en amarres. Los amarres pretenden reemplazar al amor por fascinación. Ese es un truco posmoderno. Una prestidigitación tecnológica que hace llamar amistad a lo que pasa en Facebook. Es un atajo virtual para el atajo que siempre en todas las culturas se buscó: tomar por amor un sentimiento sintético que no se regocija en el bienestar del ser amado, sino en la propia necesidad de conexión.

A fin de año la palabra “amor” se multiplica. Son palabras. Las palabras tienen la particularidad de ser nada menos y nada más que palabras. Pueden ser decisivas o intrascendentes, pueden estar llenas o vacías.

Venimos terminando un año en el que las palabras fueron aligeradas, violentadas, subvertidas por el establishment. Se llegó a tal extremo que tuvimos que escuchar, como una reivindicación política de la mentira, que los hijos de Ernestina Herrera de Noble son nuestros hijos. Llama muy poco la atención que la lucha de las Abuelas sea cuestionada desde sectores golpistas que participan del juego democrático justo cuando esa lucha roza a una mujer muy poderosa. Cuando roza al poder. Eso pasa no inadvertido, sino no dicho.

Este año se puso en jaque a los derechos humanos. La primera en hacerlo fue Susana Giménez, entretenedora exquisita para la videopolítica. “Esa estupidez de los derechos humanos”, dijo aunque quedó sonando la otra parte de la frase, “el que mata tiene que morir”. Después se cuestionó a las Madres y a las Abuelas por la ley de ADN y se alzó nuevamente la frase hecha de que “los derechos humanos son sólo para los delincuentes”, y no para las víctimas de “la inseguridad”. Las coberturas políticas y policiales se entremezclaron. Abel Posse tuvo que renunciar, pero pasamos por el trance de tener unos días un ministro de Educación porteño que volvió a reivindicar el terrorismo de Estado. El huevo de la serpiente se instala en muchos nidos.

Nuestra veta fascista tiene sus dirigentes, pero tiene también muchos voceros en las calles, hombres o mujeres comunes y corrientes que de pronto se entreveran en conversaciones en las que piden matar a unos cuantos. La muerte es una de nuestras tradiciones. Una pulsión argentina que se regodea en soluciones finales. Matarlos a todos es una ilusión degenerada.

Hubo una época bastante reciente en la que los mataron. A todos los que pudieron. Hubo uno o dos años, durante y después del Juicio a las Juntas, en los que el horror sacudía las almas. Habían hecho cosas como tirar a la gente viva de los aviones o como asesinarla y robarse a sus hijos. Eso no es de izquierda ni de derecha. A veces uno se pregunta, en este país jodido, si acaso es de izquierda o peronista haberse quedado atravesado por la decisión de “nunca más”. Este año, uno ha tenido la sensación de que si apareciera un liderazgo bestial, tendría sus bases en esa gente que tiene mucho y no quiere perderlo, o en los que tienen muy poco, quizá un freezer y un auto, o una casa propia y un plazo fijo en el banco, y sin embargo arengan la muerte de los que tienen menos que ellos.

Si se me permite, quisiera dedicar esta columna de fin de año a las Madres y a las Abuelas, por muchas razones. Pero entre ellas, la más firme y convencida es el agradecimiento por haber tramitado su dolor con lucha, y no con venganza. Por haber pedido siempre justicia, y haberse avenido a la mala, la poca, la lenta justicia que obtuvieron. Por haber estado dispuestas siempre a ofrecer a sus victimarios las garantías que sus hijos y sus nietos no tuvieron. Porque a pesar de sus diferencias y de sus líneas internas, siempre todas se pararon allí, en ese escalón que separa la civilización de la barbarie. Y porque en este país que aún conserva su horrible pulsión hacia la muerte, ellas la saltaron, se sobrepusieron, la reciclaron, la gestionaron hacia la vida. Porque son parte de lo mejor que somos, y somos peores si lo olvidamos.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-137613-2009-12-26.html


lunes, 30 de noviembre de 2009

Termino de rendir y vuelvo. PROMESA de Ligus.


El sentimiento esta reducido a un punto y parece que quiere estallar.


Hay árboles, ramas, hojas y flores
hay muchas montañas de colores.


Hay tragos amargos y golosinas
hay enfermedades y medicinas.


Hay cosas reales y melodramas
hay laberintos y crucigramas.


Gente parada, gente sentada
gente soñando y gente despertando.




En este mundo hay mucha gente.


(Tarde me entere de tu visión de las palabras)







Tengo terrible cartel en la espalda que dice:
PatÉame.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Hablo de luz

Cada quien trae una misión más
algunas magias y un sueño especial
se llevan siempre todas las vidas
nadie se muere, solo se transforma

¿Y si te digo que te acabás de perder los besos más dulces que eran los que tenía para darte?


Quizás no te importe.
Quizás YA a mí tampoco.

Quizás.

Quiero que hablemos de algo
que nos haga especial
para poder encontrarnos y así, despegar.

¿Y si te digo que ahora se que eso no es el fin del mundo?



jueves, 29 de octubre de 2009

Polo de resistencia



Carlos Barragan en Tarde Negra(octubre 2009)


Gracias Mauricio por hacerme saber de que lado estoy.

Hace tiempo empezó la resistencia, sigue HOY y seguirá SIEMPRE.