domingo, 30 de agosto de 2009

escuchabienlaletra

Seamos sinceros y digamos en voz alta y mirándonos a los ojos cuanto nos importa.



Hablas de mi y no sabes quien soy,
a quien ame y a quien odie de veras,
nunca sabras si digo la verdad,
porque no se que mentira quisieras...


¿Te das cuenta?



No importa, cuando seas grande lo vas a entender (:

martes, 25 de agosto de 2009

Quiero un besoverdecongustoamenta.

Lunes, 03 de diciembre de 2007, 11:48:41 p.m


Me sorprendo sonriente en medio de una trágica circunstancia.

Aclaración pertinente: no sonrío por crueldad, no sonrío por sus palabras, sonrío porque el mundo no gira alrededor de esa circunstancia. Ya de por si me cuesta lidiar con mis cosas, si demás tuviese que lidiar con las otras…moriría del cansancio –incluso- antes de enterarme. Aclarado lo pertinente, continúo con lo impertinente.

Te decía que me sorprendo sonriente en medio de la tragedia, no por ellos sino porque algo en el aire me saca una sonrisa, por ahí es una pelusa que juguetea o una esperanza que al huir despavorida de la habitación se tropieza con el zócalo de la puerta. No sé, me parece que lo de la esperanza es más probable porque cuando me dormí pensé que no había ni la más mínima probabilidad de que mi mundo cambie.

Me encuentro perdiendo en plena hecatombe, en pleno terremoto, en plena batalla. Me sumerjo en los pasillos oscuros y tenebrosos de un laberinto interior, busco y recontra busco un centro desde el cual creo poder encontrar una salida, hago un par de metros, giro a la derecha, giro a la izquierda, de nuevo a la izquierda y siento el llamado del centro al otro lado de uno de los muros.

Busco con desesperación el recodo que me lleva hacia mi objetivo final, pero cada vez que llego, una y otra vez de la misma manera…me pierdo y termino en la entrada. Comienzo de nuevo, una y otra vez, cada vez más sumida en un Apocalipsis de ansiedades e irracionalidades químicas y psicológicas, un derrumbe de estructuras cognitivas débiles y recientes, construidas en papel y voligoma luego del último Apocalipsis anímico.

Imaginé un mundo perfecto, donde la tragedia era un sueño, una pesadilla, de la que es fácil despertar, basta un pellizco, un susurro, un estruendo o un roce patológicamente tímido, para que la pesadilla se desvanezca, se arruine en mil deformemente uniformes trozos que son solo fracciones de un mundo creado por mi inconsciente por culpa del aburrimiento. Si. En mi mundo perfecto estoy yo, dormida, y alguien me despierta. Lamento no saber quien es, lamento que el mundo NO perfecto me los oculte, lamento que quien sea o quiera ser, no tenga un cartelito que lo identifique como se debe. ¿Siempre todo tiene que ser tan complicado? Lástima.

El mundo real es una digna creación de Tim Burton, es el bosque helado de “El cadáver de la Novia”, árboles negros, pelados y raquíticos, una figurita delgada que camina nerviosa, insegura y en pleno pánico. De repente un pasaje a otro mundo, lleno de colores, una novia de pelo azul, una mascota de huesitos y música que busca, entrar en los oídos raídos por el tiempo y la vida, y ayudarte a morir…literalmente.

Si. Mi mundo perfecto es eso. Es lo que es la muerte para Tim Burton, un fétido mundo de colores, risas y música. Mi mundo real es un cementerio o un laberinto de árboles negros raquíticos y pelados, algún lobo aúlla de vez en cuando y ese escalofrío que me recorre de punta a punta, me recuerda que todavía, todavía y lo pienso con un poco de resignación de suicida cobarde que todavía ama la vida, todavía tengo pulso. Todavía no veo a la novia de pelo azul ni al perrito costillar. Apenas si soy la delgada figura que cruza el bosque.


Todavía tenemos tiempo.


Mi mundo perfecto me tiene ahí parada, segura, tranquila, la imperfección con forma de planeta me tiene acurrucada en un rincón, temerosa y dormida.


Tarareo despacio. La letra fluye, dibuja ciencia ficción en el aire, me llena la boca, me inunda de mariposas azules, me deja correr, ir saltando de verso en verso, buscando las letras para escribir. Cada acorde, un disparador distinto. Cierro los ojos, durante un parpadeo nada existe o todo existe pero no lo veo. Al parecer la música me tiende una mano, un segundo. Me da más tiempo, solo más tiempo.


[El Número Imperfecto]

En un mismo tiempo pasa un viento hambriento,

seca el sol las hojas, el reloj en tiempo de descuento,

las cruces reciben miles de rezos

y alguno que escucha lo que estoy diciendo.


Todo sucede a la misma vez en distinto tiempo,

para algunos veloz para otros muy lento.

Algunos tratando de estar bien despiertos

y otros, a partir de hoy, durmiendo en nuestros recuerdos


Suelo dormir y a veces despierto.

Sueños que cansan por ser tan intensos,

repito mil veces los mismos hechos.

Suelo dormir…


En un mismo tiempo, lo que ayer eterno

entra en otras ropas, lo casual desdobla lo tan cierto,

las curvas que cruzan los planos tan rectos

y alguien busca sin temor el número imperfecto.


Todo que viene a la misma vez, sobre el mismo lienzo.

Es veloz la euforia, tanto a veces que ni el recuerdo...

Entrar en la nada pintando un desierto,

buscando las palabras que hoy

relaten lo que estoy viendo


Suelo dormir…

Suelo dormir…


Voy y vengo, en veinticuatro horas mi mente cambia, vuelve al principio o se queda largos ratos en algún lugar, después viene y se vuelve a ir. Leo y releo mil veces esta declaración, borro, tacho, critico. Me aburro. Cierro los ojos. Cuando critico lo que yo hago…ni yo misma me soporto. Miro para arriba, el techo; abajo, el piso; a la izquierda una pared; adelante, pared y puerta. No te digo que hay a la derecha y atrás…exacto: ¡PARED!


A veces, cuando te veo pasa algo raro. A veces, el laberinto deja de ser oscuro, a veces el sol ilumina el bosque y aniquila el frío que me llega a lo huesos. Sin querer, a veces, iluminás algunos de los recodos del laberinto, me dibujás una sonrisa que me hace creer que estoy en el mundo perfecto cuando en realidad estoy en el imperfecto. Me dan ganas de comerte la boca sin reparos, con la simple y única razón de que en realidad es lo único que quiero. Enfurezco por saber que no podría hacer eso, no podría pedirte que estemos tan cerca como para que, las bocas, jugaran a encontrarse y lucharan en un vaivén de hormonas; o mi lengua descubriera el matiz de cada sabor oculto en tu saliva: café, tabaco, menta; o mi nariz percibiera el olor que desprende tu piel en ese momento. Mi boca que te muerde, la tuya que busca algún recodo en mi cuello. Tu boca que me murmura al oído algo que no busco comprender. (Pero) Después desapareces, te vas, aparece alguien o yo me despierto…y el laberinto es el de siempre. Quisiera que fuese más fácil, o al menos quisiera que fuera tan complicado como ahora pero poder ser más valiente. Poder correr por esos pasillos en remera abajo de la nieve y encontrar el centro una y otra vez, recordar el placer de confiar en mí, sentir una brisa y reírme sin razón alguna porque un lobo aulló, que el escalofrío sea porque él decide acercarse más de la cuenta.


Las mariposas forman dibujos en el aire, garabatean figuras azules sobre mi cabeza. Las veo revolotear cerca mientras camino por la calle, transmutada en bosque y laberinto. Avanzo por el asfalto caliente en pleno día soleado, simulo no verlas surgir de la música dándome tiempo, las guardo para mí. Y cuando nadie me ve las persigo como los niños que en los cuentos cazan mariposas con sus redes, y sin darme cuenta avanzo en un laberinto sin muros, hasta chocar con vos, que te reís. Entonces las mariposas entran a mis bolsillos y ahí se recogen, dejándonos solos, hasta que vos te vas y yo tengo que volver a enfrentar el mundo, sola, sin vos, solo conmigo y mis mariposas azules.

Y la tragedia del principio, se desvanece cuando la esperanza entra de nuevo al cuarto con las rodillas raspadas. La pelusa siguió su camino hace rato y el laberinto sigue ahí. Y la esperanza de que mi mundo cambie, varia según me animo o no, a cada minuto, a estamparte aquel deseado beso con gusto a menta.

***

Hoy?

Amo las risas de colores.

Amo las canciones que dibujan colores en el aire.

Amo saber que las historias no son estáticas y que puedo seguir escribiéndolas cuando guste.

Amo que ellas estén conmigo cuando mi vida es la definición de lo bizarro.


Amo el aleteo de las mariposas azules en la palma de la mano.


(:

jueves, 20 de agosto de 2009

pensamientonaranjafanta

Y la cabeza en la falda y el pasto y toda la parafernalia que necesitaba para sentirme bien. Aunque la mitad de las cosas supieran que era una invención de un grupo de duendecitos azules.

Tuve una imagen que implicaba todo eso.
Y la creí.
Y tenía musica.
Y fue genial.
Y me la quedo para mí.

Y para nadie más.

De nada.


Estoy, casi segura que si me levantas el pelo y me miras el cuello tengo escrito todo lo que no dije.


Y tambien estoy segura de que no te animás.

martes, 18 de agosto de 2009

Vin un duende que parecia loco



Mi Semilla


Si la vida no quiere que crezcas
Yo te planto de nuevo y a ver
Si esta vez tengo un poco de suerte
Y brotás para poderme ver
Que no soy un pirado
Que me acuerdo de cómo reír
Y si estás a mi lado
Te juro no te voy a mentir
Ni te voy a vender
Te voy a curar
Lo mío es pa' vos
Lo tuyo es pa' dar.

Vino un duende que parecía loco
Y me dijo de cómo hay que hacer
Pa' poder hacer esas cositas
Que yo y vos queremos aprender
Que en la vida hay un sueño
Y esta vez yo lo quiero sacar
Yo no quiero otra vuelta
Quiero esta para disfrutar
Lo que hay para mi
Lo que hay para vos
Llegamo' hasta acá
Vamo' a hacerla hoy.

Voy a cambiar de receta por esta vez
Y voy a cambiar el humor
Que la noche se aleja pero no hay sol
Miro de reojo y las hojas ya puedo ver
Y las flores que vas a dar
Y me pongo contento voy a tener
Pa' fumar.

Gracias Vela (L)

lunes, 27 de julio de 2009

ufa.

Hay tantas cosas que me gustaría pedirte.
Pero no me animo, o no me animé.

Empiezo a pensar que no hay nada más que hacerle.

Tenía tantas ganas de esta vez no tener que guardarme nada.

¿Se terminó?

sábado, 18 de julio de 2009

Balance

BGM http://www.goear.com/listen/d0928e3/Ashes-KT-Tunstall

Un fierrazo en la nuca, eso necesito. Por lo pronto para sentirme mejor un Tafirol o analgésico semejante como para lograr que mi cabeza deje de latir. La noche me pone así, las tardes son geniales. Las noches me destruyen.
Quizás sea que el sol me gusta más de lo que creo.
Quiero tirarm
e a tomar sol, tomar mate al sol, que el que sepa toque la viola.
Y no pensar.

Me encantan es obvio. Miradas, palabras, con lo que sea. Me encantan. De una u otra manera. Con música o sin música. Y lo escribiría en mayúsculas pero no. O si.
ME ENCANTAN.

La tragedia, el problema surge en que tengo la ansiedad a flor de piel. Siempre leí el final de los cuentos.

Una promesa más que haga otro, una canción más que musicalice algo, y mi cabeza y mi estomago explotan. Y voy a salpicar para todos lados.

Si yo decidiera explicar las expectativas estaría seis meses solo para hacer el prólogo.
Pero no es eso lo que quiero. No quiero apurarme más, quiero dejarlo fluir que vaya y venga, aprender a esperar y que no se me ulcere el sistema digestivo.

Y si, así soy yo. Puedo escribir poco sobre lo que me gusta de mí pero toneladas sobre lo que no, aunque de a poco aprendí a reírme de eso:

*Hablo mucho. Si, no en publico, pero si en la calle, si caminado y si con mis amigas.
*Divago, mucho, puedo empezar a contar algo y NUNCA terminarlo, y ellas hacen lo mismo. Carezco de la capacidad de llevar una idea de principio a fin.
*Camino rápido, a veces logrando que me duelan las piernas.

Y con todo eso, más.

Todo esto para reírme de mi, todo esto para que te rías de mí.
Todo esto como ejercicio de que hay gente que me quiere así y todo.

Todo esto para entender porque quizás las tardes me gustan más de lo que creo.
Todo esto y además el sol, el pasto, la guitarra y que nunca haya cámara de fotos.


Y si, todo esto para buscar la manera de huirle a la ansiedad.


Todo para terminar pensando, sabiendo o creyendo que lo mejor que me puede pasar es que me agarres con las defensas bajas pensando en otro y esperando el colectivo.
Mirarte. Y decirte con la mirada: Estrujame.

Be my mirror
Be my friend
Be the workhouse of the energy
I twist your arm to spend
Every day
Like a powerstation


Dedicado a todos los que deseé, deseo y desearé que me estrujen.

miércoles, 8 de julio de 2009

Cuenta regresiva

-Ya te dije, me mató la ansiedad. De repente creí ver clarísimo todo lo que me rodeaba para terminar estrolándome contra una realidad que no era ni un poquito parecida a eso que creí tener tan claro.
-Ja, Ja, Ja. Perdón que me ría pero lo contás muy gracioso.
-Se, ojalá fuera la mitad de gracioso de cómo lo cuento lo que tengo adentro.

Había un envase vacío de cerveza entre ambos. La pizza había sido saboteada por dos individuos escandalosamente hambrientos que ahora estaban sentados en la alfombra del living.
-Bueno, igual, es cuestión de tiempo. Ya va a pasar.
-Si, ya sé - Su voz sonaba molesta, fastidiada, deseosa de dejar de hablar de eso que lo traía hacia ya bastante a maltraer. Bah, bastante, habrían pasado como mucho dos semanas, pero ese alma sentía que había pasado mucho más, años, lustros, décadas de dolor o más bien de ilusiones inventadas.
Se tiró para atrás. Cerró los ojos dejando a su amigo solo, en presencia de él, pero solo al fin.

Esta bueno caminar, lo he dicho en momentos anteriores, pero él y yo nunca coincidimos. Detesta caminar, odia reflexionar, pensar, tratar de descifrar algo, permitir que eso pase más de 20 segundos en forma de imagen mental o de voz inconciente o conciente. Es un chico de “acción”, de hacer lo que siente…y arreglar la cagada después.


-Linda forreada me pegó, vieja del orto- esas palabras salieron sin explicación alguna de su boca. Se acordó de algo descolgado. Una vecina mayor, la pelota que pasa por arriba de la reja, y la vieja que le sonríe y se acerca a la pelota. Había escuchado anécdotas sobre esa señora: que no devolvía las pelotas, que te llevaba de la oreja a tu casa, pero ahora lo miraba con una sonrisa muy, muy dulce. Y con esa misma dulzura se levantó de la silla, se dirigió a la pelota y sin modificar el gesto…le clavó la aguja a la pelota, que él vio desinflarse lentamente.
-¿Que? Perdón no te escuche, contestaba un mensaje de Polly.
-Nada, pensaba en voz alta- se incorporó. Tomó un trago de cerveza, y se volvió a tirar para atrás, recostado en el piso. Miró el techo. Las imágenes se sucedieron, una tras otra, tan rápido que empezaron a mezclarse.
La vio, de nuevo, muy nítida, detrás de ella la película corría a veinte mil por hora. Pero ella estaba quieta y lo miraba. Lo saludó y se volvió a disolver en la película que corría detrás.
Casi al borde de la locura, agarró la botella de cerveza y se tomó la mitad, estaba fría, o caliente, a esa altura no importaba.
Su amigo lo miró realizar esa última acción.
-Pensar que antes de ella, para que tomaras una cerveza había que ponerte un embudo por el…-no terminó la frase. Su amigo eructó como si se estuviese sacando al diablo de adentro. Se rieron.
La risa ayudó a espantar las malas sensaciones.
-¿Que te decía Polly?- preguntó tomando otro trago del pico de la botella.
-Nada, que el chabón la dejó plantada acá cerca. Le dije que se viniera para acá.
-Ese flaco es un pelotudo, no se como no da cuenta.
-Viste como son las minas vos, tercas.
-Se, decímelo a mí.

Se dio cuenta que estaba mareado y que estaba más cómodo acostado y con los ojos cerrados. Semi-dormido la pasaba bomba.


La casa cerrada, una brisa fresca, un olor a azahar asqueante, el estómago revuelto. La cama estaba helada, debía ser por la ventana abierta.
Vio algo que se movía, una figura se paró en la abertura de la puerta. Si en algún momento había tratado de cuantificar cuan buena estaba seguro que se había quedado corto…seguro.
Ella se le acercó y cuando ya podía sentirla muy cerca….algo le saco el aire violentamente….


Abrió los ojos muy grandes.

-Polly, la puta que te parió-dijo jadeando- se había quedado dormido y la chica se le había caído en la panza. No tardo en darse cuenta que estaba en pedo.
Su amigo no estaba mucho mejor. Ya esta, le habían dado el puntapié inicial para irse.
A los diez minutos estaba en la calle, que estaba oscura y sola, y el con las mano en los bolsillos tratando de combatir el frío. Si, el frío que le corría en el cuerpo por haberla visto.
Siguió caminando. Vio la hora. Las cuatro.
-Soy una vergüenza, una vergüenza que se vuelve a casa.
Eso lo hizo reírse un rato.

Cuando llego a su casa, la PC seguía prendida, se sentó. Nadie conectado.
Abrió el “programa para escribir” y tecleó. Nunca se le había dado por la escritura. No sabía porque ese día iba a ser diferente, solo sabia que iba a serlo.
Empezó, las primeras palabras le sonaron ridículas, pero de a poco agarró confianza y no paro. Miró el reloj. Siete y media. Tres horas ahí sentado y no sobrio precisamente. Cerró todo, no sin antes archivarlo. No sabia si iba a volver a escribir, pero quería que quedara sentado como precedente que ya lo había hecho. Y a juzgar por la tranquilidad que tenía adentro….de algo había servido.

“Sos una carta que no puedo terminar de escribir. Algo de lo que no me puedo escapar saliendo ileso. Sos esa fiebre que nunca termina de bajar, ese picar de garganta que te vuelve loco a la mañana.
Tenés una cara que me encanta. Unos ojos que me encantaba saber que me miraban, la nuca la espalda, la sien, lo que fuera que supiese que estaba dirigiéndose a vos.
Y no me puedo escapar, quiero salir, mirar al costado hacerte un gesto en la cabeza de “Mucho gusto” y seguir con mi vida, que verte aparecer no sea un “crash” un sentir algo romperse.”