lunes, 9 de julio de 2012

Writer's block


Las palabras me evaden.
Corren. Huyen de mí.
Sentada frente al ordenador,
Impotente, miro la pantalla como si alguien compasivo
habitara dentro y pudiese ayudarme.
Por días he navegado ríos de imágenes e ideas sugerentes
Pienso: Ya la tengo. Ahora sí podré escribir la obra que he esperado de mí.
Pero los dedos vacilan ante las teclas
y la melodía no surge. Agonizo embrocada sobre la tarde.
Hundo mi cabeza en libros sin poder leerlos.
Como bandadas de palomas asustadas se alzan las palabras cuando de acerco.
Sólo sus alas oigo. Sólo percibo la belleza que las habita.
Una que otra regresa. Se posa a mis pies. Come alpiste de mi mano.
Las demás me miran amenazantes desde los aleros
o se convierten en hormigas.
Hormigas negras sobre el escritorio,
Corriendo,
Huyendo de mí.
 
                                        Gioconda Belli

De golpe, realidad

De repente entre tanto alcohol y tanto baile de certezas entendí que nada de todo esto es real y entre melodías que huyen me resigno a que esta fantasía había colmado esta vida.

domingo, 29 de abril de 2012

Pitonisa y ascensores,

Saliste corriendo del lugar, con la necesidad imperiosa de contarle a alguien lo que había pasado, pero ya en el exterior el aire fresco en la cara y la humedad por la lluvia reciente te ubicaron un poco más en situación.

Ubicada y todo, así entre nos, lo que había pasado era increíble.

Tan increíble que era fácil de pensar que en realidad le había pasado a alguien más.

jueves, 15 de marzo de 2012

Chau número tres


Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres.


Sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

segura sin seguro.


Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.


Te dejo sin mis dudas

pobres y malheridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía.


Pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono.


Estaré donde menos

lo esperes

por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos.


Estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra.


Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen.


Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirandoté.


[Mario Benedetti]

lunes, 2 de enero de 2012

De Amores y otras Fuerzas

Teresa Parodi en FB:
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Una vez más tu coraje nos deja boquiabiertos, Cristina

Dejame tutearte como te tutea el pueblo
Dejame hablarte de ese amor que me piden que te diga por las calles de los pueblos pequeños y grandes a los que llego con mi canto
Estamos "amuchados" queriendo acompañarte con toda la fuerza de que somos capaces y más
Sé que los tuyos, los más tuyos es decir tus hijos, tu familia toda y tus amigos más cercanos te estarán sosteniendo, cuidando y apoyando como nadie y nunca, pero quería escribirte desde este espacio virtual en el que parecemos estar para siempre conectados que estamos pensándote con lo más bueno del corazón desde todos los rincones de la patria nuestra y de la patria grande
Porque valés mucho, porque sos amorosamente necesaria, porque te debemos tanto, porque nunca nos traicionaste, ni nos mentiste, ni nos olvidaste, ni nos dejaste solos como nos han mentido y defraudado y humillado y olvidado deliberadamente tantos y tantas, como te gusta aclarar a vos

Un abrazo fuerte y plural para ese dia y para los otros que vendrán
Una correntada de amor multiplicado para ese instante y los que sean necesarios
Un sin fin de manos levantadas para que sepas que ahi estamos
Una arremetida de buenos sentimientos y ganas y esperanza para el aguante, compañera
Y una canción infinita para recibirte cuando estés de regreso como siempre: única y nuestra!!

Teresa

F, el rockero VI

A destiempo
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Deberías repensar tu amor por F.e.R porque definitivamente atenta, ya no solo contra tu estabilidad mental sino que también atenta contra tus intenciones de conservar la dignidad.
Estás a un paso de hacer el mayor ridículo de tu existencia y no parece importarte demasiado...AHORA. En 20 minutos vas a querer ser velozmente devorada por una manada de pumas hambrientos.
Claro, AHORA no te importa, por lo que tratando de no llevarte nada por delante y buscando simular un seguro andar, vas hacia donde está él.Como si fuera lo menos premeditado del mundo. No es como si lo hubieras estado graneando los últimos 89 minutos y 30 segundos. Seguís caminando los 40 pasos más cardiológicamente contraindicados de tu escasa, breve e inexperta existencia. Te retumba una melodía en la cabeza. Tratas de identificarla porque claramente no es la que se escucha afuera.

De repente entendés todo.

Te das cuenta de que él no está solo ahí, a 40 pasos.
No es solo el sujeto de porte intempestivo, tormentoso.
El tipo de espíritu huracanado, no esta solo ahí parado
Te das cuenta que vive en tu cabeza, que hace ya tiempo que se instaló, ahí, cada palabra, cada nota, cada inflexión cada cambio de tono, cada temblor y cada aseveración.

Entonces lo mirás, pero no lo vez, porque estás enfrente de él pero sin hacer otra cosa más que escucharlo en tu cabeza.
Algo te saca de tu trance y lo mirás fijo. Lo suficientemente fijo como para lograr que escuche lo que vos escuchás.

Él te mira.

Abrís la boca para decir “Hola” y sentís que mover el aire para decirlo te lleva 100 años y toda tu energía vital...y él te contesta:
-Che ¿compramos una cerveza?-pregunta tu amiga
-....Eh?!
-Que si compro una cerveza y la compartimos.
-Ah...si...bueno.

Ves como la rubia, a la que con tu amiga habían defenestrado hacia solo 3 minutos, se acerca y lo saluda.
Le dice algo al oído. Se ríen.

Te pasó de nuevo. De nuevo quisiste ser valiente, animarte y tomaste la decisión de hacerlo pero te faltó caminar los 40 pasos y envejecer ese siglo al intentar decir únicamente “Hola”.
Ese “hola” que ahora murmurás mirando el suelo; triste y frustrada pateás el piso y te alejás para perder a F.e.R de vista.

F, el rockero V

Te quedó titilando esa idea cuando te llevó a tu casa en auto.
Se despidieron amistosamente y vos entraste a tu casa.

Entonces te cae la ficha.

Y ahí nomás en el pasillo largaste una puteada intensa y ofendida.
Visceral.


“La próxima vez que te vea” pensaste, “todo va a ser distinto”.