lunes, 10 de diciembre de 2012

Deuda pendiente

Sigo postergando cosas que valen la pena por esta carrera.
Y desarrollando culpa por eso.
Es escasamente práctico.

Y claro. 
La del ayer era la noche. La única noche del año que tendría que haberte (haberlos...habernos) puesto por encima de una pila de apuntes.
Y no estuve a la altura.
Otra vez.

Un día me las vas a cobrar todas juntas.

Te quiero tanto morocha, tanto.

Perdoname el abandono. 
A veces se me cruzan las prioridades y  la comodidad. 

Te llevo en el pecho. Siempre.

9 de diciembre 2012 - Plaza de mayo

miércoles, 24 de octubre de 2012

Dimensiones





Entonces descubrís lo estúpido de querer guardar las patas de rana en una caja de fósforos...

 



miércoles, 10 de octubre de 2012

Saber.



Quizás el error estuvo en el blanqueamiento o en lo precoz. Tal vez te ahogaste en el extraño entusiasmo que no te brotaba por los poros sino que era una sensación de introspección placentera.
Supongamos. Hagámonos dueños de la libertad de crear.
Llenemos los vacíos con supuestos, carezcamos absolutamente de objetividad.
Los suspiros, la ansiedad, el ir y venir nervioso. Busquémosle explicación.
Una explicación que guste, que quede a medida.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Antes

Yo en una época sabía escribir cuentos.

Me sentaba, buscaba una emoción que estuviera ahí y la desglosaba hasta el final.
Solía usar palabras llenas de polvo. Escribir enredando la ideas. Hacer que al leer siguieras con la vista ese hilo brillante que era el relato y ver como se movían tus ojos, al ritmo que el relato requería.

Entonces el personaje se despertaba por la mañana, quizás reflexivo, quizás más perspicaz que de costumbre...o quizás nada de eso. Quizás ni se despertaba.
Mientras el tiempo transcurría, él mismo iba encontrando -lentamente- la punta del hilo que llevaba al nudo que tenía como función ser el punto de apoyo de todo el relato.
Y lo resolvía.
Y cuando lo resolvía había una catarata de emociones que le embriagaban el alma. Le inflaban el pecho. Le nublaban la vista. Le elevaban indiscretamente las comisuras, dibujando una sonrisa debajo de dos mofletes rosados de la vergüenza de que vos, lector, supieras que él se sentía orgulloso.
Entonces, después de resolverlo todo, de ser una fuente momentánea de buena energía, amor, arco iris y melosidad, se iba, silbando bajito entre los garabatos del relato. Esquivando gotas de tinta que querían enchastrarlo.

Yo antes sabía escribir cuentos. No se que me pasó.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Mareo

Cuando te veo llegar
mi bar vuelve a alegrarse y me mareo
le pido al ron que vos, por mí
quieras reír el día entero
♪♫

Esperar tanto para decidirte a escuchar un disco tiene un explicación muy simple.
Se trata de esperar el momento exacto y la emoción exacta de la intensidad exacta. Y ese momento llegó.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Papá

Siempre me dieron vergüenza estas cosas.
Me aterra que me tomen el pelo al respecto.

Mi viejo me miró con una sonrisa grande hoy, cuando le dije que lo de esa foto, eso que el había visto, era cierto. Enorme era esa sonrisa. Feliz.
"Felidades" me dijo.

Me quede sonriente horas.

Viejo huraño, cabeza dura y despotricador. Te quiero con el alma.

miércoles, 29 de agosto de 2012