miércoles, 30 de diciembre de 2009

Estudiando de noche en la cocina.

Levantar la cabeza, apuntes desparramados. Marcadores de MUCHOS colores. De los flúor y de los otros. Lápices de todos los tamaños, con punta y sin punta. Una cartuchera a medio llenar, el sacapuntas en el piso, la birome que ya no anda por caer de punta.


Levanto la cabeza y veo ese caos. La boca pastosa y el flequillo sensualmente adherido a la frente y los cachetes, los ojos confundidos, la cabeza que duele. La piel que me arde. Casi como si te hubieses tomado el tiempo necesario para reconocer recoveco por recoveco y me hubieses dado el tiempo necesario para que yo te sienta reconocer cada detalle.


Me levanto y me doy cuenta que así no voy a llegar a ningún lado. Cierro el apunte sobre el que dormí para soñarte sin pensarlo dos veces y me voy a simular un poco y por un ratito -por el instante que me dura la somnolencia antes de dormirme del todo- que seguís ahí conmigo en la cocina, haciendo mucho más que colorear.


Hay cosas que pasan en la intimidad del sueño y que son un secreto que guardamos: los colores, Vos y Yo.


Liniers


Llega un punto en el simple hecho de querer superarte que te me apareces en los sueños, te sonrío, todo se da, me despierto y el estómago me duele y me acuerdo que son los últimos manotazos de ahogado de algo que no fue.

Y de a poco te vas hundiendo y está todo bien.


Total,me conozco, se que voy a tardar, se que vas a reaparecer una y otra vez y que cada vez el nudo se ata más débilmente, la sensación desagradable se va más rápido.


Puedo extrañarte. De hecho lo hago. Te extraño como persona que me dio a entender que no todos eran iguales ahí adentro y encima de distinto fuiste el más lindo, el que quería que yo lo viera. Algún día... ¿entenderé por que se fue todo TAN al carajo en tan poco tiempo?


Mientras tanto (y de onda te lo digo)


- ¿Te podés correr que estás a mitad del paso y no dejás pasar al que sigue?

-...

- Gracias.




Fin de año es una época rara del año.

Y dado que este año dejo TODO por desear...no puede ser mucho peor el final.


2009 no vuelvas NUNCA. Y si lo haces alguna vez que sea con mis dos celulares.


Feliz 2010 para todos (:

domingo, 27 de diciembre de 2009

Gracias

La mejor parte del amor
Por Sandra Russo

Seguramente los apropiadores de niños sienten amor por ellos, o al menos eso deben creer. Quién sabe qué siente alguien que oculta una verdad atroz; que obliga al ser presuntamente amado a una reciprocidad que él mismo viola. Nadie está, sin embargo, preparado para fingir toda su vida. Ese amor que los apropiadores sienten por esos bebés que hoy son hombres y mujeres de treinta y pico debe haber tenido fallas, grietas, lapsus, desbordes inevitables de la verdad. Un hijo apropiado debe saber, en alguna parte sí, alguna forma de la verdad. Seguramente huele el tufo de ese amor, su hedor, el rastro de un crimen. Hay cuatrocientas personas todavía viviendo esas tensiones soterradas.

Hay mecanismos psíquicos y sociales que permanentemente bloquean el amor y lo reemplazan por sus simulacros. Estamos todos tan confundidos con el amor, que aceptamos sus sustitutos, sus malas copias. Los apropiadores de niños les han dicho a lo sumo a esas personas que son hijos adoptivos, bebés que ellos sí aman, en reemplazo de madres que los abandonaron. Desde el punto de vista de ese tipo de víctima, el hijo abandonado, ser hijo de un desaparecido es una enorme descarga de angustia. Es constatar que no hubo abandono. No son hijos biológicos de una madre que eligió seguir su vida sin ellos, sino que fueron bebés arrebatados de las manos de sus madres. Sus madres no siguieron sus vidas, no formaron otras familias, no tuvieron otros hijos. Fueron asesinadas.

Lo innombrable del abandono es el desamor. Cualquiera que haya sido abandonado en una circunstancia amorosa sabe que lo anímicamente intragable del abandono es el desamor. Una de las razones que siempre esgrimieron las Abuelas como motores de su búsqueda es hacerles saber a sus nietos que fueron bebés muy deseados y amados por sus padres y sus familias. Quieren hacerles saber algo que puede curarles un trauma y sanarles la vida.

Cuando esos bebés llegaron a la adolescencia, cuando pudieron hacer lo que un niño pequeño no puede, muchos hijos adoptivos fueron por sí mismos a la sede de Abuelas. Querían saber si eran hijos de desaparecidos. Buscaban su identidad, pero también buscaban, probablemente, ese consuelo terrible: no haber sido bebés abandonados, sino víctimas de crímenes políticos. Esto no tiene nada de ideológico, en principio. Se trata más bien de distintas dimensiones del amor y el desamor. Nuestras vidas penden de esas nociones. Nuestros dolores y pasiones nacen allí, a la sombra de cómo fuimos o no fuimos amados.

La idea que tenemos del amor, eso que reconocemos en los otros y en nosotros mismos como amor, no puede germinar en la mentira, sólo en la libertad. Nadie puede obligarnos a amar. No podemos tampoco obligarnos a nosotros mismos a hacerlo. Es un sentimiento que está fuera de nuestro control, que aparece y también desaparece, pero que suponemos sólo posible entre criaturas libres. Cuando la mentira atraviesa la circunstancia amorosa, no hay amor. Hay manipulación.

La manipulación en el amor, sin embargo, no es cosa extraña. El mercado Vero Peso, en la desembocadura del Amazonas, es enorme y extraordinario. Hay interminables filas de puestos que venden los mangos más grandes del mundo, pescados de diseños exóticos, instrumentos musicales de madera maciza. Allí hay un sector de hechiceras que vende frasquitos de esencias y aceites para curar la salud y para recuperar o afirmar el amor. Esas mujeres de etnias amazónicas la agarran a una de la pollera cuando pasa, le ofrecen felicidad. Un embrujo no es otra cosa que manipulación. O simulación.

Traje de allí un pequeño volante que no es indígena, es afro. “Mae Triana Cartomante Exotérica” se llama la mujer vidente. Promete traer a la persona amada rápido, “amarrada a tus pies”. El amarre es un tópico de la hechicería. Hay brujas urbanas en todo el mundo especializadas en amarres. Los amarres pretenden reemplazar al amor por fascinación. Ese es un truco posmoderno. Una prestidigitación tecnológica que hace llamar amistad a lo que pasa en Facebook. Es un atajo virtual para el atajo que siempre en todas las culturas se buscó: tomar por amor un sentimiento sintético que no se regocija en el bienestar del ser amado, sino en la propia necesidad de conexión.

A fin de año la palabra “amor” se multiplica. Son palabras. Las palabras tienen la particularidad de ser nada menos y nada más que palabras. Pueden ser decisivas o intrascendentes, pueden estar llenas o vacías.

Venimos terminando un año en el que las palabras fueron aligeradas, violentadas, subvertidas por el establishment. Se llegó a tal extremo que tuvimos que escuchar, como una reivindicación política de la mentira, que los hijos de Ernestina Herrera de Noble son nuestros hijos. Llama muy poco la atención que la lucha de las Abuelas sea cuestionada desde sectores golpistas que participan del juego democrático justo cuando esa lucha roza a una mujer muy poderosa. Cuando roza al poder. Eso pasa no inadvertido, sino no dicho.

Este año se puso en jaque a los derechos humanos. La primera en hacerlo fue Susana Giménez, entretenedora exquisita para la videopolítica. “Esa estupidez de los derechos humanos”, dijo aunque quedó sonando la otra parte de la frase, “el que mata tiene que morir”. Después se cuestionó a las Madres y a las Abuelas por la ley de ADN y se alzó nuevamente la frase hecha de que “los derechos humanos son sólo para los delincuentes”, y no para las víctimas de “la inseguridad”. Las coberturas políticas y policiales se entremezclaron. Abel Posse tuvo que renunciar, pero pasamos por el trance de tener unos días un ministro de Educación porteño que volvió a reivindicar el terrorismo de Estado. El huevo de la serpiente se instala en muchos nidos.

Nuestra veta fascista tiene sus dirigentes, pero tiene también muchos voceros en las calles, hombres o mujeres comunes y corrientes que de pronto se entreveran en conversaciones en las que piden matar a unos cuantos. La muerte es una de nuestras tradiciones. Una pulsión argentina que se regodea en soluciones finales. Matarlos a todos es una ilusión degenerada.

Hubo una época bastante reciente en la que los mataron. A todos los que pudieron. Hubo uno o dos años, durante y después del Juicio a las Juntas, en los que el horror sacudía las almas. Habían hecho cosas como tirar a la gente viva de los aviones o como asesinarla y robarse a sus hijos. Eso no es de izquierda ni de derecha. A veces uno se pregunta, en este país jodido, si acaso es de izquierda o peronista haberse quedado atravesado por la decisión de “nunca más”. Este año, uno ha tenido la sensación de que si apareciera un liderazgo bestial, tendría sus bases en esa gente que tiene mucho y no quiere perderlo, o en los que tienen muy poco, quizá un freezer y un auto, o una casa propia y un plazo fijo en el banco, y sin embargo arengan la muerte de los que tienen menos que ellos.

Si se me permite, quisiera dedicar esta columna de fin de año a las Madres y a las Abuelas, por muchas razones. Pero entre ellas, la más firme y convencida es el agradecimiento por haber tramitado su dolor con lucha, y no con venganza. Por haber pedido siempre justicia, y haberse avenido a la mala, la poca, la lenta justicia que obtuvieron. Por haber estado dispuestas siempre a ofrecer a sus victimarios las garantías que sus hijos y sus nietos no tuvieron. Porque a pesar de sus diferencias y de sus líneas internas, siempre todas se pararon allí, en ese escalón que separa la civilización de la barbarie. Y porque en este país que aún conserva su horrible pulsión hacia la muerte, ellas la saltaron, se sobrepusieron, la reciclaron, la gestionaron hacia la vida. Porque son parte de lo mejor que somos, y somos peores si lo olvidamos.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-137613-2009-12-26.html


sábado, 19 de diciembre de 2009

wija,

Haca aproximadamente medio año tenía quien me endulzara los oidos.
Hace aproximadamente seis meses, hacia un año que empezaba a hablar con EL. Con el que dejar de hablar tuvo que ver con que hace seis meses tuviera quien me diera diabetes auditiva.

Y ultimamente lo extraño. Lo quiero tener cerca, ver como se pone adelante para que lo vea.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH.


Odio extrañar.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Termino de rendir y vuelvo. PROMESA de Ligus.


El sentimiento esta reducido a un punto y parece que quiere estallar.


Hay árboles, ramas, hojas y flores
hay muchas montañas de colores.


Hay tragos amargos y golosinas
hay enfermedades y medicinas.


Hay cosas reales y melodramas
hay laberintos y crucigramas.


Gente parada, gente sentada
gente soñando y gente despertando.




En este mundo hay mucha gente.


(Tarde me entere de tu visión de las palabras)







Tengo terrible cartel en la espalda que dice:
PatÉame.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Hablo de luz

Cada quien trae una misión más
algunas magias y un sueño especial
se llevan siempre todas las vidas
nadie se muere, solo se transforma

¿Y si te digo que te acabás de perder los besos más dulces que eran los que tenía para darte?


Quizás no te importe.
Quizás YA a mí tampoco.

Quizás.

Quiero que hablemos de algo
que nos haga especial
para poder encontrarnos y así, despegar.

¿Y si te digo que ahora se que eso no es el fin del mundo?



martes, 24 de noviembre de 2009

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El descubrimento de Ligus

Casi como en una actitud desafíante ante algún monstruo feo de esas películas de terror que de chiquita me asustaban (aunque a decir verdad me daba más miedo una película en la que a Schwarzenegger le secuestraban a la hija y ahora Arnold se ha superado y actualmente lo logra sin necesidad de portar un rifle porque su ideología me aterra) esta tarde tomé una decisión.


No acostumbro a tomar decisiones ¿Locas? ¿Maduras? del ámbito académico sola, normalmente eso lo hago en grupo, o al menos somos dos.


Este lunes le dije a mi psicóloga que no iba a dar todas mis materias en diciembre y empecé una perorata de justificativos.


Me di cuenta elucubrando esta decisión que lo que mas terror me genera es saber que esta vez la decisión la tome por motus propio.

No hay un “Che, ¿y si lo dejamos para febrero? Con alguna amiga.

Solo un:

-Che Caro, vos rendís en febrero?

-Si, ¿vos?

-Al final me parece que también.

(alguna horas antes de hablar con la psicóloga)


No puedo saber si es o no la mejor decisión, por un lado no es desquiciada. Por otro lado me asusta y bastante. Quizás sea que la única ingerencia de terceros fue Andrés.


Ligus: Chem

Necesito un consejo


Andrés: Que?

Pedímelo


Ligus: Doy el final de fisio?? xD


Andrés: Te sentís preparada?


Ligus: NO xD

No me puedo concentrar

O sea es el 25


Andrés: Sentís que te va a aportar algo mas, que tener mas días de vacaciones?


Ligus: pero no se u.u

Además de las vacaciones?


Andrés: Claro


Ligus: En realidad no creo

si lo doy y me va bien

igual tendría q leer todo una vez mas

seria la segunda vez q preparo neuro a las apuradas


Andrés: Entonces quizá sea mejor prepararlo tranquila en febrero


Antes de esa charla apenas si se me había cruzado la posibilidad de hacerlo había sido expulsada violentamente de mis pensamientos, pero cuando él lo planteo así fue tan veraz, tan real, tan sencillo.


¿Que gano además de un poco más de vacaciones? ¿Realmente vale la pena, perderme de tener la posibilidad de hacer la ayudantía de fisiología solo para tener un mes más o menos con todo rendido?

A todo eso respondí que no.


Mi vida esta desbordada de cosas que pasaron este año.

De gente que apareció este año.

Muchos volvieron y se volvieron importantes y me hace feliz eso.

Otros se fueron o quedaron en pausa o simplemente tomaron distancia.

Otros aparecieron por primera vez, se acomodaron y ahora lidio con eso.

Otros aparecieron y se ganaron su lugarcito por las risas y sonrisas que me sacaron.

Uno que otro se ganó un post de cumpleaños acá. Y se lo ganó porque de alguna manera me hace feliz que me diga que me quiere. Aunque su colgadez me haya irritado al principio. Al final me ganó el cariño.


Mi mundo se vio desbalanceado por cosas, gente, emociones, decepciones, sorpresas que, quizás no fueron tan grandes, pero que a mi me cuesta incorporar, integrar a mi cabeza y llevarlas con orgullo.

Había partes mías que no conocía.


Siendo muy de madrugada, sentada en el piso de la parada del 42 en pleno Barrancas de Belgrano me di cuenta de eso.


“Ese chabón me saco una parte tierna que no sabía que tenía…al pedo fue, claro está”


No se de donde salió la conclusión más certera y madura que pude sacar:


“Pero al menos ahora se que está ahí”


Me di cuenta que cambie, quizás crecí.

Realmente eso me paraliza bastante.


Psicóloga: ¿Pero no cambiaste en este tiempo? ¿Seguís siendo la misma que cuando tenías cinco?


La verdad en ese momento casi digo que si. Que quería volver a estar ahí.

Digan lo que quieran, despilfarren las imágenes mentales que quieran, pero quiero volver al guardapolvo a cuadritos azul, con corbatita.

Un rato, al menos para saber que no era tan genial.

Todavía tengo en casa la servilletita y el mantelito que mi vieja me hizo para cuando tomábamos la leche. ¿Ven? ¡Ni siquiera implicaría un gasto volver!

Ya se, no puedo y blablabla.


Y hoy Puni me dijo (Bono de por medio)


And if the night runs over
and if the day wont last
and if your way should falter
along this stony pass
it's just a moment
this time will pass


Y me corrio un escalofrió por todo el cuerpo.