martes, 30 de marzo de 2010
...
Estamos en marzo y ya me duele la esplada.
No es justo...me voy a quedar jorobada.
Por otro lado y por alguna razón soy optimista, cosa rara en mí.
Me chupan tanto una gonada muchas cosas ahora...que la verdad me preocupa irme de mambo en el "Chupagomadismo".
Me gustaría ampliar.
Pero será la proxima.
Los dejo elucubrando a ver que se imaginan mue je je
Escuchen y sean felices.
sábado, 13 de marzo de 2010
F, el rockero.
Te juro que lo vi y me volví loca, esa mirada que tiene. Esos ojos, cuando te mira sentís que el cuerpo te tiembla.
Además con esos ojitos...debe ser un tierno, un dulce de leche, una bestia…todo junto.”
Canchero. Esa palabra me quedo resonando en la cabeza un rato. Quizás porque la sentía fuera de época, dicha por mi abuela o mi madre en otro tiempo hablando de un buzo.
domingo, 7 de marzo de 2010
magico!
Yo creo que claramente hay algo de mágico en ese menú que se te despliega y me dice, casi susurrado al oído: "Eliminar contacto"
Y que encima me digas, mejor dicho me hagas elegir entre "Bloquear a este contacto" y "Quitar también de tus contactos de Hotmail".
Y ADEMAS me dejas elegir ambas.
AYYY no puedo evitar sentir mariposas en la panza cuando cliqueo en "Sacarlo de mis contactos".
Y me río en voz baja porque no te bloqueo. ¿Por que? No sé, será la diversión que me provoca saber que estas ahí y me ves ahí, en tu lista.
Cuando esto empezo me jure que mi blog no iba a ser un diario intimo.
LA PUCHA!!
sábado, 6 de febrero de 2010
Crecer.
No quiero quedarme sentado,
No quiero volver a tu lado
Creo me gusta así.
Ya paso el tiempo y espero saber por que
Estando tan lejos no te quiero ver.
Cantando a pesar de las llamas.
Gritando con todas las ganas.
No llores más, que la noche es larga
Ya no duele el frío que te trajo hasta acá
Ya no existe acá
No existe el frío que te trajo.
Si me pusiera a enumerar las razones por las cuales estoy alejada del blog o bien:
-No terminaría nunca.
-Se aburrirían y me bombardearían la casa.
-No lo leerían ni ustedes ni mis otras múltiples personalidades.
No es “extrañar” la única actividad veraniega, además del estudiar, que descubrí este verano.
No basta ya con extrañar tu palabrerío dulce como la fruta madura, o la alegría simple e ingenua de imaginarme como seria tu mirada cuando te volvieras o volvieses real.
La ilusión de que eras perfecto, ilusión que se evaporo como se evapora en Capital el agua del piso en un patio recién baldeado, quedo trunca.
No reniego de mis palabras, ni de las de ayer ni de las de hoy.
No reniego del tiempo pasado.
No reniego de que me paso a mí con vos.
No reniego de mi deseo de que leas esto y que me digas que querés volver el tiempo atrás.
Te vomite, te vomite la verdad en la cara.
Seguramente no te gusto.
A mi no me gusto guardármelo.
No se de que irán nuestras vidas de ahora en más. No se si volverás a cruzarte en mi camino. No se si querrás que pase.
No se si quiero que pase.
Podría decirte que es lo que no se.
Pero prefiero decirte o más bien gritarle al viento, sin importarme que estés en el lugar adecuado para que las ráfagas te acerquen mis palabras:
Crecí, mi vomito fue crecer.
Sin agradecimiento alguno hacia nadie más que a mi misma por dejarme llevar por la voz guerrillera que tengo en la nuca.
jueves, 7 de enero de 2010
Maestro de pool y cerveza
¡NO! no te sientes ahí.
OK está bien, pero no me mires así.
¿Por qué esa mirada?
¿Acaso te tienta mi boca que se ve tan bien en ese perfil?
No, ya se que no, dejame fantasear que si. Al menos este minuto. No seas amable, no quiero.
¡NO! Ni loca porque soy malísima, jajaja.
Me anime y fui, podría haberte dicho que era tarde. Me anime y fui.
Gracias cabeza por dejarme. Gracias corazón por entenderlo y gracias nene por invitarme.
Pensa en verde (y) Ponele colores.
Pienso ponerme a escribir pronto promesa.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Estudiando de noche en la cocina.
Levantar la cabeza, apuntes desparramados. Marcadores de MUCHOS colores. De los flúor y de los otros. Lápices de todos los tamaños, con punta y sin punta. Una cartuchera a medio llenar, el sacapuntas en el piso, la birome que ya no anda por caer de punta.
Levanto la cabeza y veo ese caos. La boca pastosa y el flequillo sensualmente adherido a la frente y los cachetes, los ojos confundidos, la cabeza que duele. La piel que me arde. Casi como si te hubieses tomado el tiempo necesario para reconocer recoveco por recoveco y me hubieses dado el tiempo necesario para que yo te sienta reconocer cada detalle.
Me levanto y me doy cuenta que así no voy a llegar a ningún lado. Cierro el apunte sobre el que dormí para soñarte sin pensarlo dos veces y me voy a simular un poco y por un ratito -por el instante que me dura la somnolencia antes de dormirme del todo- que seguís ahí conmigo en la cocina, haciendo mucho más que colorear.
Hay cosas que pasan en la intimidad del sueño y que son un secreto que guardamos: los colores, Vos y Yo.
Liniers
Llega un punto en el simple hecho de querer superarte que te me apareces en los sueños, te sonrío, todo se da, me despierto y el estómago me duele y me acuerdo que son los últimos manotazos de ahogado de algo que no fue.
Y de a poco te vas hundiendo y está todo bien.
Total,me conozco, se que voy a tardar, se que vas a reaparecer una y otra vez y que cada vez el nudo se ata más débilmente, la sensación desagradable se va más rápido.
Puedo extrañarte. De hecho lo hago. Te extraño como persona que me dio a entender que no todos eran iguales ahí adentro y encima de distinto fuiste el más lindo, el que quería que yo lo viera. Algún día... ¿entenderé por que se fue todo TAN al carajo en tan poco tiempo?
Mientras tanto (y de onda te lo digo)
- ¿Te podés correr que estás a mitad del paso y no dejás pasar al que sigue?
-...
- Gracias.
Fin de año es una época rara del año.
Y dado que este año dejo TODO por desear...no puede ser mucho peor el final.
2009 no vuelvas NUNCA. Y si lo haces alguna vez que sea con mis dos celulares.
Feliz 2010 para todos (:
domingo, 27 de diciembre de 2009
Gracias
Por Sandra Russo
Seguramente los apropiadores de niños sienten amor por ellos, o al menos eso deben creer. Quién sabe qué siente alguien que oculta una verdad atroz; que obliga al ser presuntamente amado a una reciprocidad que él mismo viola. Nadie está, sin embargo, preparado para fingir toda su vida. Ese amor que los apropiadores sienten por esos bebés que hoy son hombres y mujeres de treinta y pico debe haber tenido fallas, grietas, lapsus, desbordes inevitables de la verdad. Un hijo apropiado debe saber, en alguna parte sí, alguna forma de la verdad. Seguramente huele el tufo de ese amor, su hedor, el rastro de un crimen. Hay cuatrocientas personas todavía viviendo esas tensiones soterradas.
Hay mecanismos psíquicos y sociales que permanentemente bloquean el amor y lo reemplazan por sus simulacros. Estamos todos tan confundidos con el amor, que aceptamos sus sustitutos, sus malas copias. Los apropiadores de niños les han dicho a lo sumo a esas personas que son hijos adoptivos, bebés que ellos sí aman, en reemplazo de madres que los abandonaron. Desde el punto de vista de ese tipo de víctima, el hijo abandonado, ser hijo de un desaparecido es una enorme descarga de angustia. Es constatar que no hubo abandono. No son hijos biológicos de una madre que eligió seguir su vida sin ellos, sino que fueron bebés arrebatados de las manos de sus madres. Sus madres no siguieron sus vidas, no formaron otras familias, no tuvieron otros hijos. Fueron asesinadas.
Lo innombrable del abandono es el desamor. Cualquiera que haya sido abandonado en una circunstancia amorosa sabe que lo anímicamente intragable del abandono es el desamor. Una de las razones que siempre esgrimieron las Abuelas como motores de su búsqueda es hacerles saber a sus nietos que fueron bebés muy deseados y amados por sus padres y sus familias. Quieren hacerles saber algo que puede curarles un trauma y sanarles la vida.
Cuando esos bebés llegaron a la adolescencia, cuando pudieron hacer lo que un niño pequeño no puede, muchos hijos adoptivos fueron por sí mismos a la sede de Abuelas. Querían saber si eran hijos de desaparecidos. Buscaban su identidad, pero también buscaban, probablemente, ese consuelo terrible: no haber sido bebés abandonados, sino víctimas de crímenes políticos. Esto no tiene nada de ideológico, en principio. Se trata más bien de distintas dimensiones del amor y el desamor. Nuestras vidas penden de esas nociones. Nuestros dolores y pasiones nacen allí, a la sombra de cómo fuimos o no fuimos amados.
La idea que tenemos del amor, eso que reconocemos en los otros y en nosotros mismos como amor, no puede germinar en la mentira, sólo en la libertad. Nadie puede obligarnos a amar. No podemos tampoco obligarnos a nosotros mismos a hacerlo. Es un sentimiento que está fuera de nuestro control, que aparece y también desaparece, pero que suponemos sólo posible entre criaturas libres. Cuando la mentira atraviesa la circunstancia amorosa, no hay amor. Hay manipulación.
La manipulación en el amor, sin embargo, no es cosa extraña. El mercado Vero Peso, en la desembocadura del Amazonas, es enorme y extraordinario. Hay interminables filas de puestos que venden los mangos más grandes del mundo, pescados de diseños exóticos, instrumentos musicales de madera maciza. Allí hay un sector de hechiceras que vende frasquitos de esencias y aceites para curar la salud y para recuperar o afirmar el amor. Esas mujeres de etnias amazónicas la agarran a una de la pollera cuando pasa, le ofrecen felicidad. Un embrujo no es otra cosa que manipulación. O simulación.
Traje de allí un pequeño volante que no es indígena, es afro. “Mae Triana Cartomante Exotérica” se llama la mujer vidente. Promete traer a la persona amada rápido, “amarrada a tus pies”. El amarre es un tópico de la hechicería. Hay brujas urbanas en todo el mundo especializadas en amarres. Los amarres pretenden reemplazar al amor por fascinación. Ese es un truco posmoderno. Una prestidigitación tecnológica que hace llamar amistad a lo que pasa en Facebook. Es un atajo virtual para el atajo que siempre en todas las culturas se buscó: tomar por amor un sentimiento sintético que no se regocija en el bienestar del ser amado, sino en la propia necesidad de conexión.
A fin de año la palabra “amor” se multiplica. Son palabras. Las palabras tienen la particularidad de ser nada menos y nada más que palabras. Pueden ser decisivas o intrascendentes, pueden estar llenas o vacías.
Venimos terminando un año en el que las palabras fueron aligeradas, violentadas, subvertidas por el establishment. Se llegó a tal extremo que tuvimos que escuchar, como una reivindicación política de la mentira, que los hijos de Ernestina Herrera de Noble son nuestros hijos. Llama muy poco la atención que la lucha de las Abuelas sea cuestionada desde sectores golpistas que participan del juego democrático justo cuando esa lucha roza a una mujer muy poderosa. Cuando roza al poder. Eso pasa no inadvertido, sino no dicho.
Este año se puso en jaque a los derechos humanos. La primera en hacerlo fue Susana Giménez, entretenedora exquisita para la videopolítica. “Esa estupidez de los derechos humanos”, dijo aunque quedó sonando la otra parte de la frase, “el que mata tiene que morir”. Después se cuestionó a las Madres y a las Abuelas por la ley de ADN y se alzó nuevamente la frase hecha de que “los derechos humanos son sólo para los delincuentes”, y no para las víctimas de “la inseguridad”. Las coberturas políticas y policiales se entremezclaron. Abel Posse tuvo que renunciar, pero pasamos por el trance de tener unos días un ministro de Educación porteño que volvió a reivindicar el terrorismo de Estado. El huevo de la serpiente se instala en muchos nidos.
Nuestra veta fascista tiene sus dirigentes, pero tiene también muchos voceros en las calles, hombres o mujeres comunes y corrientes que de pronto se entreveran en conversaciones en las que piden matar a unos cuantos. La muerte es una de nuestras tradiciones. Una pulsión argentina que se regodea en soluciones finales. Matarlos a todos es una ilusión degenerada.
Hubo una época bastante reciente en la que los mataron. A todos los que pudieron. Hubo uno o dos años, durante y después del Juicio a las Juntas, en los que el horror sacudía las almas. Habían hecho cosas como tirar a la gente viva de los aviones o como asesinarla y robarse a sus hijos. Eso no es de izquierda ni de derecha. A veces uno se pregunta, en este país jodido, si acaso es de izquierda o peronista haberse quedado atravesado por la decisión de “nunca más”. Este año, uno ha tenido la sensación de que si apareciera un liderazgo bestial, tendría sus bases en esa gente que tiene mucho y no quiere perderlo, o en los que tienen muy poco, quizá un freezer y un auto, o una casa propia y un plazo fijo en el banco, y sin embargo arengan la muerte de los que tienen menos que ellos.
Si se me permite, quisiera dedicar esta columna de fin de año a las Madres y a las Abuelas, por muchas razones. Pero entre ellas, la más firme y convencida es el agradecimiento por haber tramitado su dolor con lucha, y no con venganza. Por haber pedido siempre justicia, y haberse avenido a la mala, la poca, la lenta justicia que obtuvieron. Por haber estado dispuestas siempre a ofrecer a sus victimarios las garantías que sus hijos y sus nietos no tuvieron. Porque a pesar de sus diferencias y de sus líneas internas, siempre todas se pararon allí, en ese escalón que separa la civilización de la barbarie. Y porque en este país que aún conserva su horrible pulsión hacia la muerte, ellas la saltaron, se sobrepusieron, la reciclaron, la gestionaron hacia la vida. Porque son parte de lo mejor que somos, y somos peores si lo olvidamos.
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-137613-2009-12-26.html