miércoles, 12 de septiembre de 2012

Antes

Yo en una época sabía escribir cuentos.

Me sentaba, buscaba una emoción que estuviera ahí y la desglosaba hasta el final.
Solía usar palabras llenas de polvo. Escribir enredando la ideas. Hacer que al leer siguieras con la vista ese hilo brillante que era el relato y ver como se movían tus ojos, al ritmo que el relato requería.

Entonces el personaje se despertaba por la mañana, quizás reflexivo, quizás más perspicaz que de costumbre...o quizás nada de eso. Quizás ni se despertaba.
Mientras el tiempo transcurría, él mismo iba encontrando -lentamente- la punta del hilo que llevaba al nudo que tenía como función ser el punto de apoyo de todo el relato.
Y lo resolvía.
Y cuando lo resolvía había una catarata de emociones que le embriagaban el alma. Le inflaban el pecho. Le nublaban la vista. Le elevaban indiscretamente las comisuras, dibujando una sonrisa debajo de dos mofletes rosados de la vergüenza de que vos, lector, supieras que él se sentía orgulloso.
Entonces, después de resolverlo todo, de ser una fuente momentánea de buena energía, amor, arco iris y melosidad, se iba, silbando bajito entre los garabatos del relato. Esquivando gotas de tinta que querían enchastrarlo.

Yo antes sabía escribir cuentos. No se que me pasó.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Mareo

Cuando te veo llegar
mi bar vuelve a alegrarse y me mareo
le pido al ron que vos, por mí
quieras reír el día entero
♪♫

Esperar tanto para decidirte a escuchar un disco tiene un explicación muy simple.
Se trata de esperar el momento exacto y la emoción exacta de la intensidad exacta. Y ese momento llegó.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Papá

Siempre me dieron vergüenza estas cosas.
Me aterra que me tomen el pelo al respecto.

Mi viejo me miró con una sonrisa grande hoy, cuando le dije que lo de esa foto, eso que el había visto, era cierto. Enorme era esa sonrisa. Feliz.
"Felidades" me dijo.

Me quede sonriente horas.

Viejo huraño, cabeza dura y despotricador. Te quiero con el alma.

miércoles, 29 de agosto de 2012

martes, 21 de agosto de 2012

Frío.

No sirvo para los unicornios y sapos de colores.
No se cuidar un corral.


Un día el corral va a amanecer vacío y el cielo un poco más nublado.

Que bueno que me gusta la llovizna que no moja pero si molesta, que no tiendo a encariñarme con los colores que chisporrotean.

Cerró el cuaderno y suspiró. Un gato se le acurrucó a los pies.
Una radio, un segundo, una imagen.
Un instante, un silencio.
Ninguna certeza sobre nada.

Afuera garúa.

Sin palabras

"...señorita informal, desbolada y despreocupada!"

No tengo nada que decir al respecto.