Charla con mi ginecólogo (versión libre)
1er round
-¿Tenés una relación estable?
-Eeeeh si- por dentro pienso "supongo"
-¿Cuanto hace que estás de novia?
-Seis meses.
-Ah, bueno no- sospecho que por dentro pensaste "seis meses jajajaja, relación estable jajajaja.
Sr doctor, no sea idiota. Se me murió el gato y mi novio está incomunicado en la Patagonia. No me presione o le lleno de moco, lágrimas y demases el consultorio.
lunes, 14 de enero de 2013
jueves, 13 de diciembre de 2012
A veces
Le voy a echar la culpa al estres.
Pero cosas como hoy me dan ganas de tirar todo a la mierda.
Y no se porque...
Pero cosas como hoy me dan ganas de tirar todo a la mierda.
Y no se porque...
lunes, 10 de diciembre de 2012
Deuda pendiente
Sigo postergando cosas que valen la pena por esta carrera.
Y desarrollando culpa por eso.
Es escasamente práctico.
Y claro.
La del ayer era la noche. La única noche del año que tendría que haberte (haberlos...habernos) puesto por encima de una pila de apuntes.
Y no estuve a la altura.
Otra vez.
Un día me las vas a cobrar todas juntas.
Te quiero tanto morocha, tanto.
Perdoname el abandono.
A veces se me cruzan las prioridades y la comodidad.
Te llevo en el pecho. Siempre.
Y desarrollando culpa por eso.
Es escasamente práctico.
Y claro.
La del ayer era la noche. La única noche del año que tendría que haberte (haberlos...habernos) puesto por encima de una pila de apuntes.
Y no estuve a la altura.
Otra vez.
Un día me las vas a cobrar todas juntas.
Te quiero tanto morocha, tanto.
Perdoname el abandono.
A veces se me cruzan las prioridades y la comodidad.
Te llevo en el pecho. Siempre.
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| 9 de diciembre 2012 - Plaza de mayo |
miércoles, 24 de octubre de 2012
Dimensiones
Entonces descubrís lo estúpido de querer guardar las patas de rana en una caja de fósforos...
miércoles, 10 de octubre de 2012
Saber.
Quizás el error
estuvo en el blanqueamiento o en lo precoz. Tal vez te ahogaste en el extraño
entusiasmo que no te brotaba por los poros sino que era una sensación de
introspección placentera.
Supongamos. Hagámonos
dueños de la libertad de crear.
Llenemos los vacíos
con supuestos, carezcamos absolutamente de objetividad.
Los suspiros, la ansiedad, el ir y venir nervioso. Busquémosle explicación.
Los suspiros, la ansiedad, el ir y venir nervioso. Busquémosle explicación.
Una explicación que
guste, que quede a medida.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Antes
Yo en una época sabía escribir cuentos.
Me sentaba, buscaba una emoción que estuviera ahí y la desglosaba hasta el final.
Solía usar palabras llenas de polvo. Escribir enredando la ideas. Hacer que al leer siguieras con la vista ese hilo brillante que era el relato y ver como se movían tus ojos, al ritmo que el relato requería.
Entonces el personaje se despertaba por la mañana, quizás reflexivo, quizás más perspicaz que de costumbre...o quizás nada de eso. Quizás ni se despertaba.
Mientras el tiempo transcurría, él mismo iba encontrando -lentamente- la punta del hilo que llevaba al nudo que tenía como función ser el punto de apoyo de todo el relato.
Y lo resolvía.
Y cuando lo resolvía había una catarata de emociones que le embriagaban el alma. Le inflaban el pecho. Le nublaban la vista. Le elevaban indiscretamente las comisuras, dibujando una sonrisa debajo de dos mofletes rosados de la vergüenza de que vos, lector, supieras que él se sentía orgulloso.
Entonces, después de resolverlo todo, de ser una fuente momentánea de buena energía, amor, arco iris y melosidad, se iba, silbando bajito entre los garabatos del relato. Esquivando gotas de tinta que querían enchastrarlo.
Yo antes sabía escribir cuentos. No se que me pasó.
Me sentaba, buscaba una emoción que estuviera ahí y la desglosaba hasta el final.
Solía usar palabras llenas de polvo. Escribir enredando la ideas. Hacer que al leer siguieras con la vista ese hilo brillante que era el relato y ver como se movían tus ojos, al ritmo que el relato requería.
Entonces el personaje se despertaba por la mañana, quizás reflexivo, quizás más perspicaz que de costumbre...o quizás nada de eso. Quizás ni se despertaba.
Mientras el tiempo transcurría, él mismo iba encontrando -lentamente- la punta del hilo que llevaba al nudo que tenía como función ser el punto de apoyo de todo el relato.
Y lo resolvía.
Y cuando lo resolvía había una catarata de emociones que le embriagaban el alma. Le inflaban el pecho. Le nublaban la vista. Le elevaban indiscretamente las comisuras, dibujando una sonrisa debajo de dos mofletes rosados de la vergüenza de que vos, lector, supieras que él se sentía orgulloso.
Entonces, después de resolverlo todo, de ser una fuente momentánea de buena energía, amor, arco iris y melosidad, se iba, silbando bajito entre los garabatos del relato. Esquivando gotas de tinta que querían enchastrarlo.
Yo antes sabía escribir cuentos. No se que me pasó.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Mareo
Cuando te veo llegar
mi bar vuelve a alegrarse y me mareo
le pido al ron que vos, por mí
quieras reír el día entero ♪♫
Esperar tanto para decidirte a escuchar un disco tiene un explicación muy simple.
Se trata de esperar el momento exacto y la emoción exacta de la intensidad exacta. Y ese momento llegó.
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