Una nostalgia donde se condensa el rocío,
Un paso en falso hacia un remolino en el río.
Cualquier contrasentido hoy cobra sentido
Y se vuelve dilema para este corazón anhelante
Que hoy piensa solo en la mitad faltante.
-Jorge Drexler-
Hay un montón de cosas que tengo para contar. Hoy no hay iniciales que pelean batallas inmensas en un resquicio del inmenso nosocomio. Iniciales que condensan peleas que te dejarían boquiabierto.
No me alcanzan las palabras para describir los pequeños universos que me rodean.
Nos codeamos con la muerte y el dolor todos los días, todo el tiempo en horario laboral. Y afuera también.
La sensación de impotencia que te invade cuando alrededor tuyo el dolor se expande. En gente que querés y que no querés también.
“Hay dolores que no tendrían que existir”, pensás mientras tratas de redactar un mensaje que no moleste, que transmita tranquilidad, que haga sentir mejor al que lo reciba. Que sea una caricia al menos a la distancia.
Cada uno tiene sus dolores. Algunos pueden expresarlo, otros quizás guardan toneladas de sensaciones, otros inventan tres o cuatro historias que contar mientras ocultan las razonas por las que el insomnio les gana de noche.
Me gustaría saber como hacer para que el dolor no exista más. Por volver a verte feliz. Rebosante de luz. Con una sonrisa grande que hace mucho que no veo y que por momentos temo no verla más.
No podría cruzar un mar, ni viajar al espacio.
Pero podría intentar hacer reír a más de un ogro.
Resolvería diez crucigramas y acertijos.
Me rompería el corazón y la frente cien veces contra la pared.
Podría tropezar mil veces con la misma piedra.
Te abrazaría un millón de veces.
Te devolvería la sonrisa aunque requiriera un billón de intentos.
O a menos dejaría el alma en eso.
Y aun así. Aún prometiéndote todos los sacrificios posibles, el dolor va a seguir ahí.
Quiero que pase el tiempo. Que se curen tus heridas. Que no te duela mas el pecho.
Quiero que sigas siendo feliz, aún al lado de alguien más distinto a mí.
Lo no correspondido seguramente lo curará el tiempo. No le tengo miedo a eso.
Siempre y cuando me prometas que vas a ser fuerte, que vas a mirar para adelante pase lo que pase y que no vas a bajar los brazos.
O a menos dejaría el alma en eso.
Y aun así. Aún prometiéndote todos los sacrificios posibles, el dolor va a seguir ahí.
Quiero que pase el tiempo. Que se curen tus heridas. Que no te duela mas el pecho.
Quiero que sigas siendo feliz, aún al lado de alguien más distinto a mí.
Lo no correspondido seguramente lo curará el tiempo. No le tengo miedo a eso.
Siempre y cuando me prometas que vas a ser fuerte, que vas a mirar para adelante pase lo que pase y que no vas a bajar los brazos.

