2001, además del año del estallido, fui mi viaje de egresados de 7 mo grado.
En la primaria litros de corrector blanco y birome quedaron como sello en las mesas. Como recordatorio de un paso fugaz.
En algún momento apareció PR, oktubre y las anécdotas del nombre, Walter Bulacio, Skay.
Después si. Vino la catástrofe, diciembre. Salir. Represión. Muertos.
Algo de inocencia se perdió ahí. Un poco de infancia terminó de morir.
La escuela secundaria, el baño de los 5tos en el fondo de pasillo que daba al taller de plástica.
El baño de mujeres.Un baño de mujeres.
Una puerta.
Y en el lado de adentro, entre mil frases, en birome:
“Puede alguien decirme
Me voy a comer tu dolor
Y repetirme
Te voy a salvar esta noche.
El infierno está encantador”
No era época de internet ni de teléfonos con cámara.
El pasillo de los 5°, un lugar demasiado imponente para una pendeja de primer año.
El “Blanco de las Críticas” terminaba con “esto es efímero, ahora efímero como corre el tiempo”, no me acuerdo si cuando Castello se murió, cambiaron la canción. No me acuerdo.
La remera del tesoro de los inocentes, de mis amigos.
Los CD truchos, los formatos, las fotocopias color de las portadas, las cajas de CD.
En algún momento la colección llegó entera.
Caña Seca y un membrillo, un poco de amor francés, la hija del fletero.
De repente tenían nombre.
Una nota en el diario. El recorte de “y sin embargo el sol se muere “ guardado en algún cuaderno.
Flight 956.
Y de repente 2016, una crisis existencial y una tristeza profunda. No recuerdo exactamente porque. Tandil.
Una procesión, una misa y una fiesta.
Cosas rotas y dudas nuevas.
Y después la vida pasar, frases idas y vueltas, un tema que nunca fallada.
La certeza de lo que nadie deseaba.
No puedo llorar, no me sale. Estoy triste. Una nube oscura que hace días me sigue. Un malestar interno, profundo, sordo. No puedo llorar.
No te quiero llorar Indio, por toda la felicidad que me diste.
Donde hay dolor, habrá canciones
Acabo de perderlo todo
Bebamos de las copas
Más lindas que tenemos hoy
Brindo por vos en la eternidad, Indio.
Hasta el infinito











