miércoles, 26 de junio de 2024

imagen sin título

 Me desperté pensando en la playa. En el frio que hacía esos días. El ruido de las olas, las piedras resbalosas, los riesgos de caída y la arena arruinando el lente de la cámara.

“No hay que llevar la cámara analógica en la playa", pensé a la vuelta.

Me acuerdo que me dolían las orejas, que tenía arena en las zapatillas nuevas, ahora destrozadas. que quería volver al hotel a dormir, a tirarme en el sillón y escuchar el silencio.

La autorreferencia en la soledad es inevitable, o no. Son las fechas que se acercan y las que pasaron. 


El sábado a la noche, me asaltaron algunos fantasmas. Quise espantarlos -de todas las formas posibles- y sin embargo, te escribí. 

Te dije lo q quería saber como estabas, que sabia que no querías saber de mí.

El amor que te tengo siempre te puso primero a vos, siempre me dejé  a mi en segundo plano. Esta vez no iba a ser la excepción.

Me dijiste q estabas mejor y me pediste perdón por todo.

Otra vez, pedís perdón. No se si pedís perdón por quererme, por no quererme o por como te portaste.

De alguna forma crees que pedir perdón resuelve en algo todo lo que pasó.

Supongo que es como te manejas en la vida en general.


Te dije que, pese a todo, el amor que te tengo sigue indemne. Estúpidamente indemne. Abollado, golpeado. Y casi avergonzado de seguir ahí. Pero indemne.

Pese a todo lo que hiciste, dijiste o callaste.

El amor a veces es testarudo. Terco. 

Tu respuesta fue seca. Breve. Dolorosa. Sin una sola fisura.

“Perdón por todo”


sábado, 22 de junio de 2024

4 estaciones

 Empieza el invierno y por vez un millón no estás. 

Nunca llegamos a empezar un verano. 

No nos hablamos en los otoños.

En invierno te gusta negarnos como si fuera una salida de este esquema tóxico que tenemos.

Y entonces llega la primavera, que nos renueva las ganas de jugar a querernos mientras terminamos de lastimarnos porque no aprendemos. 

Hay un meme que nunca reenvié, que se que te hubiera gustado, un video de un mono bebé que te hubiera dado ternura que nunca viste, una cerveza que no vamos a tomar.

Y así de la nada, aparece un poema que nunca te voy a mandar. Y no puedo dejar de leer.

Supongo que llegó el invierno y me toca volver a extrañarte.