No nos hablamos en los otoños.
En invierno te gusta negarnos como si fuera una salida de este esquema tóxico que tenemos.
Y entonces llega la primavera, que nos renueva las ganas de jugar a querernos mientras terminamos de lastimarnos porque no aprendemos.
Hay un meme que nunca reenvié, que se que te hubiera gustado, un video de un mono bebé que te hubiera dado ternura que nunca viste, una cerveza que no vamos a tomar.
Y así de la nada, aparece un poema que nunca te voy a mandar. Y no puedo dejar de leer.
Supongo que llegó el invierno y me toca volver a extrañarte.


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