No sirvo para los unicornios y sapos de colores.
No se cuidar un corral.
Un día el corral va a amanecer vacío y el cielo un poco más nublado.
Que bueno que me gusta la llovizna que no moja pero si molesta, que no tiendo a encariñarme con los colores que chisporrotean.
Cerró el cuaderno y suspiró. Un gato se le acurrucó a los pies.
Una radio, un segundo, una imagen.
Un instante, un silencio.
Ninguna certeza sobre nada.
Afuera garúa.
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