Te quedó titilando esa idea cuando te llevó a tu casa en auto.
Se despidieron amistosamente y vos entraste a tu casa.
Entonces te cae la ficha.
Y ahí nomás en el pasillo largaste una puteada intensa y ofendida.
Visceral.
“La próxima vez que te vea” pensaste, “todo va a ser distinto”.
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