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| Arco iris en el 4ºB |
Be tiene una enfermedad de buen pronóstico. Se puede curar. Solamente tiene que pasar los primeros 30 días. Solamente 30 días. Lo decimos como si fuera la nada misma.
Ella sigue internada. Ahora que se siente un poco mejor y que se extinguieron algunos dolores, se animó a salir a pintar al pasillo. La vi sonreír por primera vez en días. Le saqué la lengua y se le achinaron un poco los ojos. Por su sonrisa. Por primera vez en días. Y No por dolor.
Voy apurada por el pasillo. Sorprendida de que todo lo que podía salir mal saliera mal y que lo que tenía que salir bien saliera mal también.
Camino sabiendo que voy a ciegas a una interconsulta. Voy porque me queda de paso. Para poder decir que traté.
Una madre se me cruza. Se ríe. Me pregunta como estoy. Le pido disculpas. La pregunto como está Eme. Me dice que bien.
Nos despedimos. Eme me llama la atención. En el pasillo. Atina a abrazarme. Me alegró de verla. Veo que el descanso le hizo bien. Estar sin nosotros un tiempo le hizo bien. Probablemente en unos días se interna de nuevo para seguir el tratamiento por vez número mil. Pero creo que de verdad le hizo bien.
Ese me mira. Siempre su primera mirada es de ceño fruncido. Ahora me dice "Hola" y "Buenas noches". Vive al borde de la fiebre.
Tiene curitas de Cars de a 5 en los brazos. Dice que todos son pinchazos. Yo no se si le creo pero le digo que si. Que él es re valiente que se aguanta estoico los pinchazos. La mamá de Ese tiene 22 y aguanta estoica los días de internación que imagino que duran una eternidad. Y que quizás sea la primera de muchas.
Ese habla todo el tiempo de comida. Le gusta la manteca y se duerme con la mamadera en la boca.
Ele se interno muchas veces ya. Hace poco le dieron la noticia de que la enfermedad volvió. Esta triste. No come. Duerme. No se resiste a nada.
Un médico le dice que entiende que está triste pero que tiene que pelear. Enojarse. Ponerle garra a lo que está pasando. Enfrentarlo.Sino va a ser muy largo. Más largo de lo que de por si ya es.
Me voy de la habitación. Se me están humedeciendo los ojos.
El sábado Ele tiene fiebre. Mucha. Se enoja. Llora cuando le digo que la tengo que pinchar.
Le digo que ella sabe que es por su bien. Que se que duele. Que se que es una mierda. Que mamá está con ella. Y toda una sarta de boludeces que ella no escucha. Y tiene razón en no escuchar supongo.
Ele la dice a la mamá que se quiere morir. Que no da más. La abraza tan fuerte que creo que perdí noción de donde empezaba Ele y donde empezaba la mamá.
La madre de Ele la consuela. Pasan los pinchazos. Al rato me asomo. Ele esta acurrucada con la madre. La veo reírse.
Ele termina visitándome en sueños. Sueño con ella. Con su llanto. Ele se me muere en el sueño. Y la pesadilla se repite una y otra vez durante el poco tiempo que duermo.
Estás a minutos de irte y Ale entra. Te Dice que Ele está fea. En un Minuto estás en la habitación. La revisan. Llegan los de la guardia. Los dejas con ella y salís al pasillo. Te quebrás. Siempre que pasan estas cosas tendés a que la angustia te desborde
Ahora en frío pensar que quizás son los últimos destellos de empatía y humanidad que te pueden brotar entre tanta cosa que vez todos los días.
Ele no aguanta.
Baja.
Empieza esa temporada en la que la.vida depende de goteos. Muchos goteos. Mil goteos.
Goteo para estar dormido. Goteo para mantener la presión. Para no luchar contra el respirador. Antibióticos, balances, alarmas.
Todo el tiempo suenan alarmas. A más no poder. Sería imposible dormirse en esa habitación sin los goteos.
No me animé a bajar a ver a Ele. Ni a preguntar como estaba.
No me alcanza el cuerpo para tratar de entender porque de repente todo duele tanto.
Es imposible dejar de reeditar el dolor. Buscar donde, cuando o porque podríamos haber hecho la diferencia.
Hace días que no paro de llorar. Hace días que un montón de gente linda no hace más que abrazarme y decirme que va a estar todo bien. Que me dicen que esto iba a pasar hagamos lo que hagamos. Me abrazan y me dejan llorar los mares que necesito. Me dicen que me descargue. Que es entendible.
Mientras tanto me entero que se interna Eme estos días. Que Ce está linda aunque no sube de peso y que su hermano es un enano quilombero. Cuando estaba internada me mostraba fotos de su otro hermano que acababa de hacer. Nació poco después de que diagnosticaron a Ce. Y ella te muestra las fotos abriendo grande los ojos lindos que tiene y con las comisuras de la boca que un poco más y le llegan a las orejas. Ella se ríe así. Amplio. Mucho.
Te me mira desde el aislamiento. Me dice que comió ravioles con pollo.
El interno le pregunta que pasó el 25 de mayo, que es el día que termina el bloque.
A el no le importa la Revolución de mayo. A él le importa la comida de la abuela porque él siempre está en lo importante.
La semana sigue. Termina. La rotación termina. Ele se te aparece cada tanto. Sabes que sigue estable abajo.
Mientras el mundo marcha al ritmo acelerado de siempre.
Mientras yo me embarco en el rumbo acelerado de siempre casi como una excusa para pensar un poco menos.
Y sin embargo pese a los mil colores, dolores y cansancios te quedarías con ellos muchísimo rato más.
Camino sabiendo que voy a ciegas a una interconsulta. Voy porque me queda de paso. Para poder decir que traté.
Una madre se me cruza. Se ríe. Me pregunta como estoy. Le pido disculpas. La pregunto como está Eme. Me dice que bien.
Nos despedimos. Eme me llama la atención. En el pasillo. Atina a abrazarme. Me alegró de verla. Veo que el descanso le hizo bien. Estar sin nosotros un tiempo le hizo bien. Probablemente en unos días se interna de nuevo para seguir el tratamiento por vez número mil. Pero creo que de verdad le hizo bien.
Ese me mira. Siempre su primera mirada es de ceño fruncido. Ahora me dice "Hola" y "Buenas noches". Vive al borde de la fiebre.
Tiene curitas de Cars de a 5 en los brazos. Dice que todos son pinchazos. Yo no se si le creo pero le digo que si. Que él es re valiente que se aguanta estoico los pinchazos. La mamá de Ese tiene 22 y aguanta estoica los días de internación que imagino que duran una eternidad. Y que quizás sea la primera de muchas.
Ese habla todo el tiempo de comida. Le gusta la manteca y se duerme con la mamadera en la boca.
Ele se interno muchas veces ya. Hace poco le dieron la noticia de que la enfermedad volvió. Esta triste. No come. Duerme. No se resiste a nada.
Un médico le dice que entiende que está triste pero que tiene que pelear. Enojarse. Ponerle garra a lo que está pasando. Enfrentarlo.Sino va a ser muy largo. Más largo de lo que de por si ya es.
Me voy de la habitación. Se me están humedeciendo los ojos.
El sábado Ele tiene fiebre. Mucha. Se enoja. Llora cuando le digo que la tengo que pinchar.
Le digo que ella sabe que es por su bien. Que se que duele. Que se que es una mierda. Que mamá está con ella. Y toda una sarta de boludeces que ella no escucha. Y tiene razón en no escuchar supongo.
Ele la dice a la mamá que se quiere morir. Que no da más. La abraza tan fuerte que creo que perdí noción de donde empezaba Ele y donde empezaba la mamá.
La madre de Ele la consuela. Pasan los pinchazos. Al rato me asomo. Ele esta acurrucada con la madre. La veo reírse.
Ele termina visitándome en sueños. Sueño con ella. Con su llanto. Ele se me muere en el sueño. Y la pesadilla se repite una y otra vez durante el poco tiempo que duermo.
Estás a minutos de irte y Ale entra. Te Dice que Ele está fea. En un Minuto estás en la habitación. La revisan. Llegan los de la guardia. Los dejas con ella y salís al pasillo. Te quebrás. Siempre que pasan estas cosas tendés a que la angustia te desborde
Ahora en frío pensar que quizás son los últimos destellos de empatía y humanidad que te pueden brotar entre tanta cosa que vez todos los días.
Ele no aguanta.
Baja.
Empieza esa temporada en la que la.vida depende de goteos. Muchos goteos. Mil goteos.
Goteo para estar dormido. Goteo para mantener la presión. Para no luchar contra el respirador. Antibióticos, balances, alarmas.
Todo el tiempo suenan alarmas. A más no poder. Sería imposible dormirse en esa habitación sin los goteos.
No me animé a bajar a ver a Ele. Ni a preguntar como estaba.
No me alcanza el cuerpo para tratar de entender porque de repente todo duele tanto.
Es imposible dejar de reeditar el dolor. Buscar donde, cuando o porque podríamos haber hecho la diferencia.
Hace días que no paro de llorar. Hace días que un montón de gente linda no hace más que abrazarme y decirme que va a estar todo bien. Que me dicen que esto iba a pasar hagamos lo que hagamos. Me abrazan y me dejan llorar los mares que necesito. Me dicen que me descargue. Que es entendible.
Mientras tanto me entero que se interna Eme estos días. Que Ce está linda aunque no sube de peso y que su hermano es un enano quilombero. Cuando estaba internada me mostraba fotos de su otro hermano que acababa de hacer. Nació poco después de que diagnosticaron a Ce. Y ella te muestra las fotos abriendo grande los ojos lindos que tiene y con las comisuras de la boca que un poco más y le llegan a las orejas. Ella se ríe así. Amplio. Mucho.
Te me mira desde el aislamiento. Me dice que comió ravioles con pollo.
El interno le pregunta que pasó el 25 de mayo, que es el día que termina el bloque.
A el no le importa la Revolución de mayo. A él le importa la comida de la abuela porque él siempre está en lo importante.
La semana sigue. Termina. La rotación termina. Ele se te aparece cada tanto. Sabes que sigue estable abajo.
Mientras el mundo marcha al ritmo acelerado de siempre.
Mientras yo me embarco en el rumbo acelerado de siempre casi como una excusa para pensar un poco menos.
Y sin embargo pese a los mil colores, dolores y cansancios te quedarías con ellos muchísimo rato más.

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